Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2008.
01/01/2008
forajidos de leyenda
Para inaugurar el año, y desearos todo lo mejor para el 2008, os dejo aquí el enlace a una web muy interesante para todos aquellos que disfruten con el western. Se llama "forajidos de leyenda" y en ella se incluyen fichas de más de 800 títulos del Oeste, foros y muchas cosas más. http://www.fdlwest.com/
Nos leemos el próximo martes con un nuevo post!
08/01/2008
La fábrica del actor excéntrico (Fecks)

Para empezar el año, un nuevo capítulo del cine vanguardista soviético...
Con el nombre de "Fecks" se engloba un grupo de artistas heredero de las propuestas futuristas del poeta Vladimir Maiakovsky. El FEKS nació en 1921 en Petrogrado, intentando renovar el teatro, desde el punto de vista formal y estilístico.
La FEKS se caracteriza por:
- 1.- su vinculación futurista, gracias a la revista Lef.
- 2.- asimilación de influencias de géneros artísticos menores (mímica, music-hall, teatro burlesco, cabaret)
- 3.- influencia también del Slapstick.
Todo ello les ayuda a la hora de reivindicar su defensa de la inestabilidad, el truco frente al argumento, deformación de las visiones tradicionales, el azar o la acumulación de acontecimientos, muchas veces irracionales y desenfrenadas. Con todo ello, los cineastas de la Fecks consiguen crear una serie de conflictos visuales, para sugerir una serie de emociones al espectador. Y esas reacciones van a estar en la base del denominado Montaje de atracciones de Eisenstein.
Pero en la interpretación también les influye Vsevolod Meyerhold, el director de teatro más importante de la URSS en ese momento, con su teoría de la biomecánica: explotación al límite de todos los recursos expresivos que el físico de un actor puede dar, provocando en el espectador un conjunto de emociones a modo de energías.
Quizá por eso, los miembros de la Fecks admiraban tanto a Chaplin...
15/01/2008
Entre copas (Sideways). Alenxander Payne, 2004

Dos amigos, Miles (divorciado, profesor frustrado y novelista fracasado) y Jack (actor mediocre y casanova), inician el viaje de "despedida de soltero" de Jack. Entusiasta de los vinos, Miles quiere enseñar a su amigo la región californiana donde se cultiva un vino excelente. Amigos desde la universidad, la única cosa que parecen tener en común es la mezcla de ambiciones fallidas y juventud marchita.
Lo que se inicia como una divertida road movie se convierte, gracias a unos diálogos deudores del pesimismo y la inseguridad típicos en Woody Allen, en un bello canto a la verdadera amistad, a las imperfecciones y a las segundas oportunidades. “Entre copas” asombra por su cercanía y empatía populares, acierta por la elección poco estelar de su reparto, saca humor y respuestas del perdedor que todos alguna vez hemos sido, y enaltece el espíritu, pues muestra que es posible la recuperación. Una historia bien contada, sin nada de efectismo. Sencilla y elegante. Sin retórica ni tragedias desmedidas. Tampoco abunda en ella lo admirable, ni la magia. No todos los diálogos sobre vino resultan naturales. Eso sí, la declaración de amor en clave enológica es, sin duda, la cumbre de la cinta.
Y como puntos fuertes: la música, que ofrece una partitura de tonos alegres y optimistas, y la fotografía, que da a las imágenes un tono nostálgico de cine de los 70. En cuanto a las actuaciones, Thomas Haden Church (Jack) realiza un gran papel y sin duda su personaje es el más carismático, incongruente en sus acciones pero con un gran corazón: sabe dar los mejores consejos a su amigo utilizando su particular sentido común (algo egoísta y cínico). Él es, supongo, la razón por la que algunos piensan que “Entre copas” es una comedia. Para mí no lo es. Tampoco un drama. Es una cámara que sigue, persigue y acuna a unos personajes normales y con menos problemas como quieren hacernos creer.
Ganadora de 2 Globos de Oro, esta película de Alexander Payne está basada en la novela "Sideways" (2004), de Rex Pickett. Procedente del panorama independiente norteamericano, Payne fue rápidamente etiquetado como joven promesa. En 1999 puso el dedo en la llaga del sistema gracias a la ácida comedia “Election”, en la que unas elecciones de instituto empujaban a Reese Witherspoon y Mathew Broderick a desplegar todas las artimañas inimaginables para conseguir la victoria. Tres años más tarde, en “A propósito de Schmidt”, Payne ofrecería a Jack Nicholson una de las mejores interpretaciones de su carrera, un personaje desencantado y deprimido, pero entrañable, producto del seguimiento de las reglas establecidas por el conservadurismo tradicional latente en la América profunda.
Y la próxima semana, uno de los Duelos más esperados...
22/01/2008
DUELO: 4 confesiones vs Rashomon

“Cuatro confesiones” (“The outrage”, dirigida por Martin Ritt en 1964) es la versión, en clave western, de “Rashomon” (1950), película de Akira Kurosawa que ya hemos comentado ampliamente en este blog.
En ambos casos, el guión gira en torno a las declaraciones de los testigos de un asesinato. Pero lo interesante del film no es su argumento, sino la exposición de los personajes y las transformaciones de ellos que provocan sus demonios interiores, así como la forma de presentar una misma historia desde los diferentes puntos de vista de los diversos personajes implicados en ella, sin tomar posición por ninguno de ellos. Kurosawa creó escuela con este film y, desde entonces, esta técnica de presentar un hecho desde diferentes perspectivas se denomina "efecto rashomon".
Que Martin Ritt es un cineasta que siempre ha sabido realizar un buen cine de gran calidad y entretenimiento no cabe la menor duda y además es evidente en su variada filmografía; desde la comedia de situaciones, romántica y enredos como “Encuentro en París” o “Cómo matar a la propia esposa”, y en westerns o dramas tormentosos como “El largo y cálido verano” o “Hud”; todas estas obras bien llevadas y resueltas con una solvencia adecuada.
Ritt hace en “4 confesiones” un remake de un clásico y sin duda una obra maestra del cine como es Rashomon. Más o menos consigue un film aceptable y digno, aunque en ningún caso llega a las puertas de la perfección de la original.
Un guión ágil y bien desarrollado en el aspecto narrativo, pero en ningún momento borda la brillantez del original. Lo más destacado de la cinta es el adecuado montaje, vestuario y sobre todo la fotografía en blanco y negro para darle el tono de profundidad que requería la historia. También destaca el conjunto de actores que realizan unas interpretaciones maravillosas y cumplen muy bien con sus respectivos papeles y encima una variedad generacional: un Paul Newman espectacular (aunque, por supuesto, no tanto como Toshiro Mifune) haciendo de bandido mexicano, Laurence Harvey experto en encarnar a personajes confusos, el carismático Edward G. Robinson, y Claire Boom (que no consigue estar a la altura de Machiko Kyo).
“4 confesiones” es una película de agradable visionado, pero recomendaría verla después de conocer la auténtica: Rashomon.
29/01/2008
El hombre que pudo reinar. John Huston, 1975

Danny Dravo y Peachy Carnehan son dos aventureros en la India de 1880. Sobreviven gracias al contrabando de armas, de mercancías y otras dudosas actividades. Un día deciden hacer fortuna en el legendario reino de Kafiristán, más allá del Himalaya. Cuando al fin alcanzan su meta, lo hacen justo a tiempo para salvar a un pueblo de sus asaltantes.
“El hombre que pudo reinar” es el último clásico del cine de aventuras. Rodada en Marruecos y con miles de extras, se trata de un retrato perfecto, y en gran medida satírico, de la época del imperialismo colonial inglés, todo ello envuelto en unas bellísimas imágenes.
Una nueva incursión de John Huston en el terreno de los personajes perdedores y desengañados, que se alimentan de ilusiones y de dignidad; la escena en la que el personaje interpretado por Sean Connery carga en solitario contra el ejército contrario es una escena que, a pesar del absurdo, mantiene el encanto por su arrojo, tenacidad y surrealismo.
”El hombre que pudo reinar” es quizás la mejor adaptación de una obra de Kipling al cine. Y uno de los más brillantes trabajos de Huston detrás de las cámaras.

