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La calle de la vergüenza, Mizoguchi, 1956

La calle de la vergüenza, Mizoguchi, 1956 Nos encontramos en un barrio de Tokio, y concretamente en un burdel llamado “El país de los sueños”. Son momentos difíciles, ya que el Parlamento está debatiendo una ley para condenar la prostitución. A lo largo del film se explica la vida de diferentes prostitutas: de cómo las circunstancias les obligaron a vender su cuerpo, pero también de cómo intentan escapar de esta situación.
 
Los personajes femeninos de Mizoguchi son las víctimas de un orden patriarcal que dictamina lo bueno y lo malo de sus conductas en el terreno social al margen de sus realidades; son, por tanto, personajes marginados socialmente. Pero esta marginación dista mucho de ser una condena, e incluso puede considerarse una marginación “voluntaria”, en el sentido de que rebelarse contra un sistema de valores impuestos puede llegar a ser virtuoso; por poner sólo un ejemplo, el personaje de la prostituta Miky alcanza una dimensión humana superior a la de su propio padre, únicamente preocupado por las apariencias.
 
Otro rasgo definitorio de los relatos de Mizoguchi es el sacrificio silencioso de sus personajes.  En “La calle de la vergüenza” la clave es el sacrificio de Ymeko, que se resguarda en un ambiente sórdido que, al fin al cabo, es lo que le ha dado la posibilidad de educar a su hijo.
 
El cine de Mizoguchi se convierte en un sutil y eficaz el instrumento de denuncia en una época en la que el hombre ha perdido sus vínculos inmediatos y actúa pensando más en su seguridad personal más que en su moral. Mizoguchi elige “iluminar a los vencidos, a los descarriados porque en definitiva ellos son la simiente de la verdad".

1 comentario

simbacar -

q raro para ti q el primer comentario de cine japonés no sea sobre el actor ese...mifune, se llamaba, no?