Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2006.
El desayuno del bebé. Hermanos Lumière. 1895

Louis y Auguste Lumière regentaban una fábrica de productos fotográficos en Lyon; tras diversas investigaciones sobre los primeros aparatos para captar la imagen en movimiento, Louis inventa su propia máquina: el cinematógrafo. La gran novedad es que el mismo aparato filmaba, revelaba y proyectaba las imágenes.
La primera película fue estrenada públicamente el 28 de diciembre de 1895 en el Salón Indio del Gran Café de París. En esa 1ª sesión se exhibieron en realidad varias películas, entre las que se encontraban las famosas secuencias de La salida de los obreros de la fábrica, La llegada del tren a la estación y esta escena titulada El desayuno del bebé. Se trata de una escena anecdótica y aparentemente espontánea: Louis Lumière filma a su hermano mientras desayuna, con su mujer y su hijo, en el jardín de su casa... era lo que Burke denominaba “la intención de atrapar un instante de realidad”. En realidad, la puesta en escena fue cuidadosamente preparada, pues utilizan un plano general fijo en el que debe quedar englobado todo aquello que se va a mostrar; no hay movimientos de cámara y el plano se agota en si mismo; la composición busca cierta sensación de profundidad, en este caso a través de la puerta y la vegetación. Todas las películas Lumière se caracterizarán por un tratamiento similar.
Nueva temporada
Aunque ya empezó la nueva temporada de mi blog (esto de hablar de temporadas de recuerda a las series de Tv, como House y otras, jeje), creo que conviene hacer un par de aclaraciones.
En primer lugar, que, debido a causas ajenas a mi voluntad, por el momento tendré que limitar la publicación de post a un día a la semana. Así pues, todos los martes habrá un nuevo comentario.
En segundo lugar, una nueva categoría de post: El Duelo. Además de los comentarios habituales sobre una determinada película, a partir de ahora también habrá comentarios dobles, en los que se comparen dos películas, ya sea por estar basadas en un mismo libro, por mostrar dos formas distintas de ver un mismo tema o por ser original clásico y remake moderno. El post del próximo martes será el primer duelo!.
y hablando de duelos y nuevas temporadas... ¿qué tal un duelo House / Urgencias? o mejor aún, Urgencias / MASH. Hum, será cuestión de ir madurando la idea...
Nos vemos el martes! ;-)
Las amistades peligrosas vs Valmont

Hoy tenemos un post original: un duelo entre las dos mejores adaptaciones cinematográficas de la novela de Choderlos de Laclos, que ya supuso un escándalo en su época por poner en primer plano, y con una cruda sinceridad, el eterno y universal poder manipulador del sexo, en este caso ambientado en los círculos aristocráticos de la Francia del siglo XVIII.
El punto de partida es similar: la perversa y fascinante Marquesa de Merteuil planea vengarse de su último amante, con la ayuda de su amigo el Vizconde de Valmont, un afamado casanova tan amoral y depravado como ella. Una virtuosa mujer casada, Madame de Tourvel, de la que Valmont se enamora, se verá involucrada en las insidiosas maquinaciones de la Marquesa.
Las amistades peligrosas fue rodada por Stephen Frears en 1988 y es una exquisita película en la que se explora con sumo refinamiento sentimientos y actitudes como la seducción, el erotismo, los celos, el amor o la soberbia. Un guión fiel al libro, unos diálogos que rayan el virtuosismo, una dirección artística impecable, una ambientación/vestuario que roza la perfección y una banda sonora clásica acertada hacen que ver esta película sea un auténtico placer para los sentidos.
Pero lo más importante son, sin duda, las actuaciones: Michelle Pfeiffer esta más que bien en su papel, así como Uma Thurman. Ambas traslucen en su rostro, en sus gestos, en su voz… las visicitudes, dudas y vacilaciones de las que son presa sus personajes. Y sobre todo, impagable el duelo interpretativo Glenn Close - John Malkovich, que resulta absolutamente turbador y fascinante.
Valmont se rodó tan sólo un año después bajo la dirección de Milos Forman, pero es un pálido reflejo de la soberbia cinta de Stephen Frears. Si la novela era la misma, ¿Cuáles son las diferencias?. El Valmont de Milos Forman tiene una ambientación también cuidada pero no tan ajustada a la época; los diálogos, menos mordaces, menos ágiles; además, se han perdido numerosos detalles de la historia, como el proceso de “enseñanza sexual” de la joven prometida, necesario para comprender la venganza planeada por la Marquesa (no se trata de conseguir la virginidad a la chica sino de humillar a su futuro marido).
En cuanto al reparto, los personajes secundarios son anodinos, inexpresivos y de una simplicidad psicológica insultante (por ejemplo, Madame de Tourvel cae demasiado fácilmente en las redes de Valmont, con lo que su personaje pierde toda nuestra simpatía y su evolución pierde coherencia y lógica). Colin Firth (como Vizconde de Valmont) y Annete Benning (como Marquesa), si bien resultan correctos en sus actuaciones, sus personajes han perdido fuerza: Valmont ya no es un seductor irresistible y sin escrúpulos sino sólo un aristócrata atractivo y caprichoso.
Valmont es una buena pieza de artesanía… Las amistades peligrosas es una obra de arte!
La Ley del Silencio (Elia Kazan, 1954)

Elia Kazan, tras su dolorosa experiencia en la Caza de brujas donde hubo de declarar contra algunos compañeros izquierdistas, trata de justificar su postura como delator introduciéndose en la piel del personaje interpretado por Marlon Brando, un estibador que denuncia la corrupción existente en los muelles. De esta manera, el dramático filme de Kazan se convierte en una auténtica parábola de la época, salpicada de denuncias, declaraciones, testificaciones, traiciones y otras cuantas “menudencias” persecutorias de la libertad de los individuos.
Un mafioso controla todo el devenir cotidiano de los estibadores del puerto de Nueva York. Uno de ellos, Terry Malloy (Marlon Brando), es testigo impávido de algunas de las atrocidades que se cometen, hasta que conoce a la hermana de una de las víctimas (Eva Marie Saint). El amor hacia ella y la influencia del padre Barrie (Karl Malden) le impulsan a testificar.
La excelente fotografía de Boris Kaufman acerca la cinta a esa bella atmósfera neorrealista que describe perfectamente el ambiente portuario y a los propios personajes que lo pueblan. Kazan impone al guión de Malcolm Johnson un tono absolutamente poético como medio para intentar transmitir los motivos que pueden impulsar a una persona a declarar contra otras.

