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Yojimbo. Akira Kurosawa, 1961

Yojimbo. Akira Kurosawa, 1961

Otra obra maestra del gran director Akira Kurosawa. Y otra soberbia interpretación de su protagonista, Toshiro Mifune.

Japón, siglo XIX. Sanjuro, un ronin o samurai errante llega a una ciudad de provincias. Después de saber, a través del mesonero, que la ciudad está dividida entre dos comerciantes rivales, enfrentados por el control de los negocios, decide ponerse al servicio de uno de los bandos. Todo se complica con la llegada de Unosuke, hijo del jefe rival, que posee un revólver. A partir de entonces, la violencia se desata en el pueblo, y Sanjuro se encuentra en el centro del conflicto.

 

La película está ambientada en el final de la Era Tokugawa, cuando Japón se enfrenta a una serie de importantes cambios. Al ser una película de 1961, puede identificarse con el Japón contemporáneo, seguidor de un nuevo y feroz capitalismo. Por ello, el tema principal en Yojimbo podría identificarse con el desorden social que provoca la ruptura de la sociedad tradicional japonesa.

 

Además de la crítica social, Kurosawa hace también una relectura de la figura del samurai, una clase social anteriormente orgullosa y respetada, que poseía un sentido estricto del honor y el deber (ejemplificada con Los 7 samuráis, también de Akira Kurosawa), pero que está ahora en manos de la clase mercantil.

 

Una de las mejores películas de su director, Akira Kurosawa. Y eso son palabras mayores...

 

Arsénico por compasión. Frank Capra, 1944

Arsénico por compasión. Frank Capra, 1944

Un famoso crítico teatral, Mortimer Brewster (interpretado por Cary Grant) acude a visitar a sus ancianas y encantadoras tías, para anunciarles su repentina boda. Sin embargo, la sorpresa se la llevará él al descubrir que las bondadosas mujeres alivian el sufrimiento de hombres solitarios de una forma muy particular y con la ayuda de un perturbado mental que cree ser Theodore Rooselvelt.

 

Algunos gags son delirantes y los actores (sobre todo ellas) están fantásticos, pero ya se sabe que el paso del tiempo puede ser cruel, y lo que antaño parecía corrosivo humor negro, hoy, con nuestro bagaje audiovisual, ha perdido fuerza... En cualquier caso, será difícil no encontrarle la gracia a diálogos como el siguiente:

 

-          tía, ¡hay un muerto en el sótano!
-          ¿un muerto? qué raro, ¡antes había una docena!
-          ¡¿qué?!
-          ¡que antes había una docena!
-          ¿hay una docena de muertos en el sótano?
-          sí, los matamos la otra tía y yo
-          ¿tú y la otra tía matasteis una docena de personas y las escondisteis en el sótano?!
-          sí, Mortimer, eso es lo que he dicho

 

 

En cuanto a lo formal, el film se muestra eficiente. Capra asimila la película a una obra teatral, empleando largos planos generales de situación. Las sombras y contraluces toman protagonismo en ciertos momentos, logrando un loable aspecto visual, que es lo más destacable de las secuencias en la que aparece el hermano delincuente de Mortimer, un personaje que no termina de encajar en la trama. Detrás de tan engañoso guión se haya el inconfundible tacto de Philip G.Epstein que adapta una obra original de Joseph Kesselring

 

Aunque es una película entretenida, no tiene nada que ver con Vive como quieras o Qué bello es vivir!, las dos grandes películas de Frank Capra.

El ángel exterminador (Buñuel, 1962)

El ángel exterminador (Buñuel, 1962)

Buñuel partió para esta película de un guión basado en una representación teatral en el que incluso me atrevería a buscar ciertas reminiscencias de “La Divina Comedia” de Dante, al menos en lo que es el planteamiento inicial (pero esto es una opinión muy personal...).

La película comienza con varias personas cenando amigablemente en casa de un acaudalado hombre; pero cuando, acabada la velada, se disponen a salir de la casa, no pueden hacerlo. Algo se lo impide. Durante un largo periodo de tiempo permanecen encerrados en el gran casón, alcanzando en este encierro situaciones verdaderamente limites. Las normas sociales burguesas desaparecen en cuanto el hambre aparece y llega la desesperación, y los cultos y acomodados burgueses se convierten en verdaderas fieras.

 

A lo largo del relato, Buñuel se permite verdaderos golpes de efecto surrealistas, cuajados de humor y desenfado, que contrastan violentamente con la desesperada situación de lo buenos burgueses. La película no únicamente se basa en lo insólito de la situación, sino en la importante situación dramática que adquiere el recurso de la repetición. Repeticiones que inciden, una vez, y otra, en las absurdas y mecánicas costumbres sociales de nuestra era del desarrollo. El núcleo temático de El Ángel exterminador responde a una de las principales constantes de este director: uno o varios personajes que no pueden hacer todo aquello que desean, la confrontación entre la realidad y el propio deseo.

Lo insólito y lo repetitivo, como elementos estructurales del drama, serán vueltos a utilizar por Buñuel, de una manera mas sofisticada, en El discreto encanto de la burguesía.

Buñuel lamentó haber rodado El Ángel exterminador en México, en vez de en Paris o en Londres, en medio de una atmósfera de mayor lujo y sofisticación, con lo cual el contraste entre el refinamiento inicial de los burgueses y su progresiva desesperación y animalización hubiera sido todavía más lacerante.

Cabaret. Bob Fosse, 1972

Cabaret.  Bob Fosse, 1972

Tardé tiempo en ver esta película, pese a su prestigio y sus 8 Oscar, porque pensé que se trataba de un musical más... craso error! Cuando por fin me decidí, descubrí una joya cinematográfica, que va mucho más allá del concepto de musical para contarnos algo más que una historia de amor frustrada en un ambiente de crisis y violencia
 
¿La historia? un ingenuo Michael York, una Liza Minelli buscándose a si misma, una rica judía con su caza fortunas alrededor, un aristócrata bisexual, y el germen del nazismo por todos lados. ¿Qué nos queda? una gran película que no decepciona a nadie. Grandes interpretaciones (Liza Minnelli nunca estuvo mejor), grandes diálogos y qué decir de la impresionante banda sonora... Los números musicales de este Cabaret han creado escuela y son referentes para los musicales que se han rodado desde entonces.
 
Además, posee una escena soberbia: en solo tres minutos un genial Bob Fosse nos muestra como nunca ha conseguido nadie, como los alemanes a principios de los años treinta se decantaron en las urnas por el Adolf Hitler, tema censurado en Alemania durante mucho tiempo.

Se habló mucho en su momento sobre el Oscar ganado por Joel Grey como actor secundario en Cabaret el mismo año que Al Pacino estaba nominado por su actuación en El Padrino, pero lo cierto es que Grey interpretaba a uno de los personajes más increíbles de la historia del cine, con un aura de irrealidad como pocas veces se ha visto. Es como el fantasma de los deseos humanos, alguien libre y absurdo que se cuela por un momento en nuestras vidas.
 

La película es buena y su mensaje final, vital. Posiblemente, todavía quedan lugares como el cabaret de Bob Fosse, donde puedes olvidar todos los problemas. "Aquí no hay problemas. Afuera hace viento, pero aquí... hace calor. Las mujeres son hermosas, hasta la orquesta es hermosa. Hermosísima".  Aunque no es una historia perfecta, nadie puede quedarse fuera. Al fin y al cabo, LIFE IS A CABARET.

El puente sobre el río kwai. David Lean, 1957

El puente sobre el río kwai. David Lean, 1957

Después de una semanita de vacaciones, regreso al blog con esta atípica película bélica. Y digo atípica porque, a pesar de la temática en torno a la que gira, El puente sobre el río Kwai cuenta con escasas secuencias de acción para centrar el interés en la faceta psicológica de sus personajes.

 

Siam, 1943. Cientos de prisioneros de guerra británicos están trabajando en el llamado "Ferrocarril de la muerte", bajo el cruel trato del coronel japonés Saito. El coronel británico Nicholson, que no está dispuesto a que sus oficiales construyan un puente sobre el río Kwai, convierte este asunto en una obsesión personal. Mientras tanto, el Estado Mayor Británico da la orden a un comando especial para que vuele el puente.

 

El duelo interpretativo entre Guinness (que interpreta a Nicholson) y Hayakawa (como coronel Saito) nos sumerge en un mundo de tensiones entre el deber y el orgullo.

 

Las posturas iniciales de los dos coroneles son muy parecidas, anteponiendo ante todo el deber de su cargo, pero las cosas van cambiando paulatinamente. Saito, consciente de no poder construir el puente en el plazo fijado, se ve obligado a humillarse ante Nicholson y hacer trabajar a los oficiales británicos; de esta manera Saito está sacrificando su orgullo para poder cumplir con su deber. Y en lo que respecta a Nicholson, una vez comienza la construcción del puente se transforma anteponiendo el orgullo británico (“Construiremos el puente que no pudieron levantar los japoneses”) al hecho de estar construyendo un puente que será de gran importancia en las comunicaciones ferroviarias del enemigo.

 

La película está basaba en la novela de Pierre BoulleLe pont de la rivière Kwai”. Los autores del guión, Carl Foreman y Michael Wilson estaban en la lista negra, acusados de pertenecer a organizaciones comunistas, por lo que su aportación no fue acreditada en la primera versión de la película, y aunque ganó, entre otros, el Oscar al mejor guión adaptado, este premio fue a parar únicamente a Pierre Boulle, autor de la novela original, y que ni siquiera sabía inglés. En 1984, la Academia concedió un premio póstumo a los dos guionistas.

 

Una de las secuencias a destacar es el magnífico traveling que muestra la llegada del pelotón de Nicholson al campo de prisioneros silbando la famosa Marcha del Coronel Bogey, y aunque se trata de soldados desarraigados, heridos, con las botas rotas e incluso descalzos todos marcan el paso al unísono dando una sensación de disciplina y orgullo (que será recurrente durante toda la película) ante la adversa situación en la que se encuentran.

 

Como curiosidad final, en lugar de utilizar una maqueta para rodar la escena de la voladura del puente, el productor de la película, Sam Spiegel, quiso darle un mayor toque de realismo construyendo un puente real y adquiriendo un tren del gobierno local para destruirlos al final de la película.

El viaje de Chihiro, de Hayao Miyazaki, 2001

El viaje de Chihiro, de Hayao Miyazaki, 2001

Y otra sorpresa... nueva vuelta de tuerca para hablar de una joya del cine de animación. El viaje de Chihiro no es sólo una película para niños, sino la culminación (por el momento) de una obra cinematográfica extraordinariamente sólida y de gran valor humanístico.

 

Chihiro es una niña caprichosa y testaruda que cree que el universo entero debe someterse a sus deseos. Rumbo a su nueva casa, Chihiro y su familia toman un camino equivocado que les conducirá a un mundo habitado por dioses y seres mágicos, y dominado por la ambigua Yubaba. Tras ver como sus padres son transformados en animales por un encantamiento, Chihiro debe aprender a sobrevivir sola en ese mundo de extrañas reglas. Chihiro sale de su pereza habitual pero, para salvar a sus padres y salvarse a si misma, debe renunciar a su infancia, a sus recuerdos e incluso a su nombre.

 

El viaje de Chihiro guarda bastantes similitudes con "Mi vecino Totoro", otra película de Miyazaki, en lo que se refiere al argumento, como en su forma de abordar el proceso de cono-cimiento, madurez y adquisición de valores entre los jóvenes.

 

Podría decirse que la trama pasa por ser una versión muy libre de las aventuras de la Alicia de Lewis Carroll, adaptada al universo de mitos y leyendas asiáticas y unida a la desbordante imaginación Miyazaki. A destacar también los excelentes secundarios, un conjunto de personalidades bien construidas y definidas; un mundo en el que no hay ni buenos ni malos, nada mas (y nada menos) que personas.

 

A nivel formal, la película es un regalo para la vista, una fábula que cuenta con un excelente desarrollo del horror fantástico, recorriendo paisajes oníricos muy diversos y llenos de matices. El dibujo es de líneas cerradas extraordinariamente diáfanas, enmarcando colores puros. El tono narrativo podría equipararse a la lírica de otros dos grandes directores como son Kenji Mizoguchi y Jean Renoir.

 

Y es que Hayao Miyazaki, a quién se le otorgó el León de oro de Venecia por toda su carrera, podría ser el mejor director japonés desde la épica sublime de Akira Kurosawa...

Good Bye, Lenin!, Wolfgang Becker, 2003

Good Bye, Lenin!,  Wolfgang Becker, 2003

Puede que sorprenda encontrar en este blog una película tan reciente como ésta, pero Good Bye, Lenin! es una pequeña y preciosa fábula sobre la necesidad de mentir por amor...


Su argumento parte de una idea sencilla: en Octubre de 1989 la madre de Alex, una mujer orgullosa de su militancia socialista, entra en coma; cuando despierta 8 meses más tarde, el muro de Berlín ha caído y con ello la sociedad y el sistema de valores que ella conocía y defendía. Álex, para evitar que la noticia afecte a su madre, convierte el apartamento familiar en un espacio anclado en el pasado, una especie de museo del socialismo en el que su madre pueda vivir cómodamente creyendo que nada ha cambiado.  Pero lo que empieza como una pequeña mentira piadosa se convierte en una gran estafa cuando, para mantener la verosimilitud de la situación, deben entrar en juego otras personas.


Como telón de fondo, y narrado de manera muy sutil, el director realizar una peculiar reflexión sobre la llegada del mundo capitalista a la RDA: si bien Becker muestra su oposición al  régimen de la antigua Alemania oriental, también enumera las principales lacras del capitalismo: el consumismo, la falta de solidaridad y la dependencia absurda del dinero. Una película equilibrada y respetuosa, en la que resalta la preocupación por matizar a los personajes y por no etiquetarlos por sus creencias políticas.


Película completa e ingeniosa, con un buen ritmo que sabe alternar los momentos de ternura con los giros humorísticos, y una puesta en escena impecable.

Los 7 samuráis. Akira Kurosawa, 1954

Los 7 samuráis. Akira Kurosawa, 1954

Los habitantes de un poblado de campesinos, cansados de ser periódicamente asaltados por una banda de bandidos, que agotan sus recursos, deciden contratar samuráis para que los defiendan. Tras varios intentos fallidos de encontrar samuráis dispuestos a luchar tan solo a cambio de la comida, el carismático Kanbei decide ayudarles.

 


Los samuráis, conscientes de su inferioridad numérica, entrenan a los campesinos para que luchen contra los bandidos, proporcionándoles además unos conocimientos que les permitan defenderse en el futuro. Pero tras la pírrica victoria, los desagradecidos campesinos, regresan a sus vidas cotidianas, relegando a los samuráis al olvido.

 

 

Pero la película es algo más que una historia épica. Uno de los grandes logros de Kurosawa es trasmitir la personalidad de los múltiples personajes en tan sólo unas pinceladas, y de mostrar la complejidad de las relaciones sociales, no sólo entre campesinos-samuráis, sino dentro de cada uno de estos grupos.

 

 

 

En cuanto a las escenas en las que los samuráis adiestran a los campesinos en tácticas militares, usa sabiamente las características típicas del cine bélico, aderezadas con pequeñas dosis de humor para llegar con más facilidad al espectador.

 

 

Técnicamente, la película incluye algunas innovaciones importantes para la época en que se rodó: por primera vez se utiliza tres cámaras de forma simultánea para rodar las escenas de acción, además de hacer uso de la cámara lenta para realzar algunas de estas escenas

 

 

El montaje estable tres partes bien diferenciadas entre sí, pero perfectamente hilvanadas para conseguir una estructura lógica y fluida que consigue mantener el ritmo en todo momento. En la primera parte se presenta a los personajes; en la segunda se tratan los preparativos de la defensa del poblado, y finalmente se narra la batalla en sí, en la cual Kurosawa decidió eliminar la música de la banda sonora y hacer uso de sonido real para conseguir un realismo inusitado.

 

 

Y para terminar, un par de muestras de la enorme repercusión que esta película tuvo en el cine occidental: en 1960 John Sturges realizó Los Siete Magníficos, un remake a modo de western que obtuvo un gran éxito. Otro ejemplo, muy obvio para quien ha visto Los 7 samuráis, es la película de Disney Bichos...¿quién lo diría, eh?

 

 

 

cine de animación

Dando una vuelta por los foros de BookCrossing me he enterado de la existencia de este blog, de Idgie W. McGregor, sobre cine de animación:

http://empezardecero.bitacoras.com/

Os lo recomiendo y mucho!. Es un blog muy currado, dónde aprenderéis mucho más de lo que yo podría aportaros en este campo tan específico del cine.

Imitación a la vida (Douglas Sirk, 1959)

Imitación a la vida (Douglas Sirk, 1959)

Lora Meredith (Lana Turner) es una actriz viuda en paro vive con su hija (Sandra Dee) en la ciudad de Nueva York. Un día conoce de casualidad en una playa a Annie, una mujer de raza negra (Juanita Moore) y su hija mulata Sarah Jane (Susan Kohner) que terminarán trabajando para ella.

 

Los conflictos familiares establecidos en la figura de Sarah Jane con su tozuda negativa a aceptar a su madre y a su raza (lo que no esconde una terrible, real e injusta problemática social) junto a los avatares laborales y sentimentales de Lora son los cimientos de una película redonda que supuso una espléndida despedida de la tarea direccional del gran Douglas Sirk.

Basada en la popular novela de Fannie Hurst, la sensibilidad que contienen las imágenes presentadas y su progresión dramática salvan el carácter folletinesco del relato, sobre todo por la hábil narración y el perfilado de personajes y en un penetrante análisis emocional de las situaciones que los mismos protagonizan. Otros puntos a destacar son las soberbias interpretaciones, una estudiada y estilizada ambientación y una fotografía de aire pictórico.

 

 

 

La calle de la vergüenza, Mizoguchi, 1956

La calle de la vergüenza, Mizoguchi, 1956

Nos encontramos en un barrio de Tokio, y concretamente en un burdel llamado “El país de los sueños”. Son momentos difíciles, ya que el Parlamento está debatiendo una ley para condenar la prostitución. A lo largo del film se explica la vida de diferentes prostitutas: de cómo las circunstancias les obligaron a vender su cuerpo, pero también de cómo intentan escapar de esta situación.
 
Los personajes femeninos de Mizoguchi son las víctimas de un orden patriarcal que dictamina lo bueno y lo malo de sus conductas en el terreno social al margen de sus realidades; son, por tanto, personajes marginados socialmente. Pero esta marginación dista mucho de ser una condena, e incluso puede considerarse una marginación “voluntaria”, en el sentido de que rebelarse contra un sistema de valores impuestos puede llegar a ser virtuoso; por poner sólo un ejemplo, el personaje de la prostituta Miky alcanza una dimensión humana superior a la de su propio padre, únicamente preocupado por las apariencias.
 
Otro rasgo definitorio de los relatos de Mizoguchi es el sacrificio silencioso de sus personajes.  En “La calle de la vergüenza” la clave es el sacrificio de Ymeko, que se resguarda en un ambiente sórdido que, al fin al cabo, es lo que le ha dado la posibilidad de educar a su hijo.
 
El cine de Mizoguchi se convierte en un sutil y eficaz el instrumento de denuncia en una época en la que el hombre ha perdido sus vínculos inmediatos y actúa pensando más en su seguridad personal más que en su moral. Mizoguchi elige “iluminar a los vencidos, a los descarriados porque en definitiva ellos son la simiente de la verdad".

El efecto Kulechov

El efecto Kulechov

Kulechov era un teórico del cine soviético que abogaba por un dinamismo en las imágenes que iba en contra de la tradición cinematográfica de la Rusia zarista. En 1918 pudo al fin realizar su primera película experimental, titulada “El proyecto del ingeniero Pright”, deudora de todas esas ideas del cine norteamericano, es decir: movimiento, ritmo y dinamismo.

Con la llegada de Lenin al poder, Kulechov trabaja como profesor en la Escuela Estatal de cine, centrándose en los aspectos del montaje, al tiempo que funda una escuela particular en la que trabajar de forma paralela: el “laboratorio experimental de cine”.

Su investigación teórica se centra en la investigación en el montaje y la reflexión teórica sobre el plano. Y ambos aspectos le llevan a concluir que el plano es la unidad de montaje. Y todo esto lo ejemplifica con el “Efecto Kulechov”. 
 
¿En qué consiste este efecto?, muy sencillo... Colocó el rostro del famoso actor de cine ruso del momento, Iván Mosjovkin, ante tres imágenes distintas (un plato de sopa, una niña muerta y una bella mujer). A los alumnos con los que probó les preguntó que sensación les transmitía el rostro del personaje  (hambre, pena y deseo respectivamente, a pesar de que la imagen del rostro era siempre la misma, exactamente la misma). Por tanto, lo importante no es tanto el contenido de esos planos, sino la manera de combinar éstos.(Primera conclusión).
La segunda conclusión es que es posible, que gracias a la combinación de dos planos para los que no se da un plano anterior de situación que el espectador crea que esos dos planos han sido rodados en un mismo espacio. De ahí saca Kuleschov su idea de la magia del cine y de la capacidad del público de ser engañado.
 
El efecto Kuleschov puede definirse como cualquier serie de planos que en ausencia de un plano de situación lleve al espectador a deducir todo el espacio a partir de la visión solamente de porciones de ese espacio”.

Como conclusión a todo ello, Kuleschov es el primero en teorizar éste aspecto de la narración cinematográfica dentro de una película. Cada plano hay que entenderlo como un signo, como una letra. Y debe dárseles una coherencia para que unidos, formen palabras, frases y párrafos. Interesante, ¿no? 

 

¿Qué fue de Baby Jane?, Robert Aldrich, 1962

¿Qué fue de Baby Jane?, Robert Aldrich, 1962

“Baby Jane” Hudson, interpretada por Bette Davis, fue una niña prodigio cuyo éxito terminó al hacerse mayor, al contrario que su hermana Blanche (Joan Crawford), quien tras años de mantenerse marginada en un segundo plano, alcanza la madurez como gran actriz. Resentidas ambas por su pasado, y con Blanche en una silla de ruedas a raíz de un extraño accidente, la película muestra la tensión y violencia latente entre ambas mujeres. Martirizada por Jane, quien todavía se viste como aquella niña que triunfaba en los escenarios, Blanche sufre todo tipo de vejaciones y maltratos e intentará escapar. Cuando “Baby Jane” pretende, en su lenta y progresiva locura, volver a los escenarios, todas esos secretos saldrán a la luz. Con un guión adaptado de la novela de Henry Farrell, el director Robert Aldrich crea un drama sobre la rivalidad entre hermanas, la desesperación, la locura y el terror, sostenido por el increíble duelo interpretativo de estas dos actrices. A pesar de desarrollar una mirada destructiva sobre la decadencia del glamour de Hollywood y el estrellato cinematográfico, el film tuvo varias nominaciones al Oscar.

Pudovkin y el guión de hierro

Pudovkin y el guión de hierro


Su primera vocación fue la teatral, y de hecho en ésta primera etapa consideraba al cine como un arte menor. Su idea cambió al ver “Intolerancia“ de Griffith. Entra como alumno en la Escuela de cine de Moscú, y se liga al entorno de Kulechov.

Pudovkin se centra en la importancia que otorga a la definición de personajes individuales en sus películas; Esta atención al personaje proviene del teatro. Pudovkin considera ahora al cine como una evolución aventajada del teatro, consiguiendo superar sus limitaciones, sobre todo las referidas a la verosimilitud.

 
Pudovkin también reflexiona sobre el montaje y propone un montaje intimista o lo que él denomina Montaje a Priori. Con ello quiso expresar que el montaje de una película, a pesar de que físicamente se hace al final del rodaje, desde el punto de vista intelectual  ha de estar ya fijado con antelación, ya tiene que organizarse antes de comenzar el rodaje.

 

Y para eso se usa el Guión de Hierro, que no es mas que el antecedente del actual Story-board: debe contener  los diálogos, escenarios iluminación, posición y desplazamiento de cámara y sobre todo el montaje que se va a realizar al final y que es inamovible.

 

 

Sergei Einsenstein

Sergei Einsenstein

Aqui podréis consultar algo más de información sobre este gran director:

http://www.loscineastas.com/einsenstein.htm

“El acorazado Potemkin” de Einsenstein

“El acorazado Potemkin” de Einsenstein

Para empezar esta nueva sección sobre el Cine y las vanguardias artísticas, y aunque sé que es un poco largo, aquí os dejo mi comentario sobre la que es una de las mejores películas de la Historia. Y desde luego la más representativa del cine revolucionario soviético:

En 1925 Einsenstein recibió del partido comunista el encargo de hacer una película sobre los acontecimientos de 1905 , y que de hecho se iba a titular así.

En ese mega proyecto, el episodio del amotinamiento del Potemkin era sólo un pequeño fragmento. Pero luego al ir a filmar a San Petersburgo las inclemencias meteorológicas le impiden avanzar el rodaje. Así que marcha a Odessa, y allí decide cambiar el guión y desarrollar el episodio del Potemkin hasta convertirlo en la película misma. En ésta película el montaje de atracciones ya está bien establecido.
 
La película se divide en cinco actos, inspirados en la tragedia clásica, cada uno de ellos dividido en dos partes. Y alternó la historia individual de algunos personajes con la historia colectiva hasta llegar a dar al final una mayor importancia a esa historia colectiva.

·         Hombres y gusanos: se describen las condiciones de vida tan deplorables que había en el acorazado, y que son las desencadenantes del motín.

·         Drama en el puente de mando: ante la negativa de comerse la carne podrida, intento de fusilamiento, estalla el motín . Y toman el puente de mando, con la muerte del cabecilla de los marineros, Vakulinchuk. ·

         La exhortación del muerto: el cadáver es llevado a Odessa y enterrado.

·         Las escaleras de Odessa: represión zarista sobre la población que habìa apoyado a los amotinados . Respuesta desde el acorazado.

·         Ante la escuadra: el acorazado consigue traspasar el cerco de barcos zaristas y consuman el motín.

A los oficiales los representa como los opresores. A los soldados que ejecutan a los habitantes de Odessa, los representan como una fría máquina de matar. A los marineros y a los habitantes de Odessa, los representa como el pueblo, noble y heroico.
 
En toda la película se produce una serie de agresiones visuales (los gusanos, el intento de fusilamiento, y sobre todo la secuencia de la escalera), la secuencia de la escalera a pasado a la historia como los cinco minutos más importantes de todo el siglo XX. Es el eje vivo de un momento cinematográfico que resume todo (tanto el que se narra, y el cómo se narra). Usó la segunda categoría del montaje: el montaje rítmico, en el que hay una serie de acontecimientos que se intentan resumir y contraponer reduciéndolos a dos movimientos:

- el movimiento de los soldados, mecánico, ordenado, (una máquina).
- el movimiento del pueblo, desordenado, anárquico, disparatado.

Y dentro de cada movimiento introduce elementos de variación (los soldados se detienen para disparar, mientras un cojo intenta escapar). Y dentro de ese movimiento general, hay dos pequeñas acciones que recalcan la fuerza del montaje rítmico:

- una madre con su hijo muerto en brazos, que avanza hacia los soldados. Se consigue congelar esa vorágine asesina, para contemplar el drama particular.

- otra madre, que muere, y el cochecito del bebe que llevaba queda suelto y comienza a descender las escaleras sin control.

Ésta tensión consigue un elemento de transición entre los dos movimientos generales.
 
La secuencia termina con el acorazado respondiendo a la carga de los cosacos, y atacando al teatro de Odessa (donde se supone que estaba el mando zarista). Pero en realidad, el teatro es de otra ciudad (Eisenstein reutiliza unas imágenes ya existentes) y el acorazado que dispara tampoco es el Potemkin (que ya no existía, porque en la realidad el motín fracasó). Y la verja del teatro tampoco es real. Es todo una manipulación mental, que logra la unidad espacio-tiempo.

Su estreno en la URSS fue un fracaso, pero un año después se estrenó en Europa, donde obtuvo un gran éxito. No era para menos...


 

El vanguardismo del cine soviético

Una de las etapas más interesantes en la historia del cine es la que tuvo lugar en los años siguientes al triunfo de la revolución soviética. En esos años, varios directores rusos llevaron a cabo una serie de experiencias cinematográficas, en colaboración con los artistas de la vanguardia pictórica,  totalmente innovadoras, y las plasmaron en unas películas que aún hoy nos sorprenden cuando las vemos. Estamos hablando de las teorías del montaje de Einsenstein, por ejemplo, quizá el director ruso más conocido, aunque hay otros muchos nombres que deben ser reseñados. Esto es lo que veremos en los próximos posts... aunque, para no aburriros, los iré alternando con otras películas Wink          

Freaks, la parada de los monstruos (Tod Browning, 1932)

Freaks, la parada de los monstruos (Tod Browning, 1932)

El argumento de esta película “maldita” es sencillo y conocido ya en la historia del cine: un hombre (en este caso, Hans, el enano de un circo) hereda una cuantiosa fortuna y se casa con una mujer fatal (Cleopatra, la bella contorsionista y único ser deforme del circo) que acepta el matrimonio con la intención de matarlo tras la boda y heredar la fortuna de su breve esposo. Tras esta muerte, Cleopatra planea unirse al forzudo Hércules. 

El cine de terror en 1932 no aceptó a ’Freaks’ por sus deformados protagonistas. Las reacciones sociales a la película fueron desde las manifestaciones públicas a las órdenes a las alcaldías para retirar el filme de las salas de exhibición. Parece ser que la sociedad de aquel entonces no estaba acostumbrada a tales escenas y en un acto de falsa conservación de la moral se opuso al filme de Browning. El resultado fue un fracaso económico para la productora. 

 

 

Pero como no estamos en 1932, una visión adecuada descubren que los famosos ’monstruos’ resultan ser el más interesante de los reclamos de la película. Las escenas de monstruos concentran, no sé si terror, pero sí  una desazón que con la inocencia del tratamiento que en 1932 una película de terror podía ofrecer a la producción, es sencillo dejarse sorprender. Si uno llega a comprender las relaciones personales que se establecen en ese mundo marginado, la magia, e incluso la maravillosa forma con la que “los monstruos” interactúan entre ellos y con el resto de la película, ésta se nos antoja de lo más entretenida. 

Fort Apache (John Ford, 1948)

Fort Apache (John Ford, 1948)

Cuando la realidad se convierte en leyenda, se debe contar la leyenda”.

El primero y más célebre western que John Ford dedicó a la caballería de los Estados Unidos, un intento declarado de proporcionar envergadura histórica y dramática a la caballería norteamericana que hasta ahora apenas había tenido identidad y protagonismo.

Basado en la masacre de Little Big Horn, "Fort Apache" fue planteada por Ford con total objetividad, intentando mostrar las contradicciones en el seno del ejército de los EEUU. Es una película un tanto ambigua, por ejemplo, incluye un discurso antimilitarista pero al final se produce la glorificación del séptimo de caballería Fort Apache es una visión muy personal de la historia del general Custer, interpretado por un Henry Fonda despótico, egoísta, tiránico... en constante enfrentamiento con John Wayne, que es un subordinado. Obsesionado con las formas militares y autodestructivo, el personaje de Fonda intentará llevar a cabo su la misión más importante de su vida: derrotar a Cochise, un bravo guerrero Indio, al que tenderá una trampa en la frontera con México.

 

Becket. Peter Glenville, 1964

Becket. Peter Glenville, 1964

Inglaterra, siglo XII, Enrique II obliga al clero a pagar tributos para defender su reino. El enfrentamiento que esto causa obliga al rey a tomar una solución drástica que cree ingeniosa: nombrar a su sirviente y guardasellos real, Thomas Becket, como arzobispo de Canterbury, creyendo que así que el estamento eclesiástico se plegaría a sus deseos. Sin embargo, el monarca pronto descubrirá que Becket se toma muy en serio su papel.

 

Basada en una obra teatral de Jean Anouilh, esta película está realizada con el tradicional esmero que pone la cinematografía británica cuando aborda algún pasaje histórico de este país.


La película tiene múltiples puntos fuertes, como el vestuario, la fotografía, la música, o el propio guión (con unos diálogos que derrochan fuerza, humor, ironía y contundencia). Pero debemos destacar, sobre todo, las interpretaciones de Peter O’toole y Richard Burton. Peter O’toole le toma la medida a su personaje regio y nos trae, desde los libros de Historia, a un Enrique II absolutamente creíble y convincente. Tan creíble que le volvería a dar vida poco después en la magnífica película “El león en invierno” (1968). También haremos mención a John Gielgud, más que correcto como rey de Francia.

 

El segundo punto fuerte son, como no, los decorados. Becket nos permite disfrutar de varias escenas filmadas en la propia Catedral de Canterbury. Dicha catedral empezó a construirse en estilo Románico en 1070. Hoy resulta un edificio de aspecto marcadamente Gótico, pues fue reformada según este lenguaje tras el incendio de 1174. Sin embargo, del plan Románico original aún se conservan varias partes importantes, como los capiteles esculpidos de la cripta.

Como anécdota, os contaré un capítulo oscuro en la historia de esta catedral: la decapitación del auténtico Thomas Becket en la esquina nordeste del interior del complejo el domingo, 29 de diciembre de 1170. Según la leyenda, unos guardias oyeron por casualidad al rey Enrique II quejándose de Becket (“¿Quién me librará de este sacerdote indiscreto?”) tras un enfrentamiento entre ambos. Los guardias interpretaron estas palabras literalmente y asesinaron a Becket. Que por cierto, no fue el único obispo de Canterbury asesinado...