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24/10/2007
Objetivo: Birmania. Raoul Walsh, 1945

Durante la II Guerra Mundial, el Mayor Nelson y sus hombres son lanzados en paracaídas sobre la jungla birmana, tras las líneas enemigas, para destruir una estación de radar japonesa. La angustiosa y extenuante expedición a través de la jungla y los pantanos repletos de soldados enemigos se convertirá en un juego mortal en el que tan importante será cumplir con éxito la misión como poder ser rescatados.
“Objetivo Birmania” es una película de circunstancias: rodada en plena guerra mundial y con el propósito de justificar el extenuante ejercicio bélico. Al margen de la “japonofobia” que irradia todo el film, además de que desde el punto de vista biogeográfico muchos paisajes no corresponden con Birmania (aunque a decir verdad los resultados para haber sido rodado casi íntegramente en Central Park son magníficos)… pues a pesar de todo ello “Objetivo Birmania” es maravillosa.
Walsh extrae del cine de combate su fibra más tensa, sólo un director como Walsh podía hacernos sentir el paso de las horas, de los días, los mosquitos, el barro, la humedad....e incluso la muerte y la amistad. Unos soldados y el ansia desnuda por sobrevivir. No hay más. Tampoco menos.
A destacar la fotografía de James Wong Howe, un maestro que aprovecha las sombras y los matices de grises de forma espectacular en la que es una de las últimas películas en blanco y negro fotografiada con estilo y gusto de la época.
Y luego tenemos a un Errol Flynn en pleno estado de gracia. Se suele recodar a este actor por su cine de aventuras cuando fue precisamente con Raoul Walsh con el que tiene dos de sus mejores interpretaciones. Una como el General Custer en la extraordinaria “Murieron con las botas puestas” y otra esta como el paracaidista Capitán Nelson en las que nos da una lección de registros delante de una cámara.
Un consejo importante: esta película ha de verse en versión original. Las copias en español suelen estar completamente mutiladas: se estrenó en pleno franquismo y el doblaje destrozó los diálogos (¡en algunas frases los soldados dicen en español lo opuesto a lo que aseguran en inglés!), la magistral música de Franz Waxman y los efectos sonoros. Para ejemplo, las largas marchas a través de la selva birmana: en la versión española son momentos de absoluto silencio, mientras que la original incluye espectaculares efectos de sonido con pájaros, otros animales, agua… (Vamos, lo que debe ser la atmósfera de una jungla real) y una música dramática que aumenta la tensión.
26/05/2006
Platoon. Oliver Stone, 1986

Un joven soldado norteamericano es enviado a la frontera entre Vietnam y Camboya. Al poco, descubre la crueldad de la guerra, y no sólo por los duros enfrentamientos bélicos, sino por las relaciones entre los propios compañeros. El cambio, desencanto más bien, que experimentará ese soldado recién llegado (por cierto, magnifico plano en el que se ve como se abre la puerta del avión para dejar en tierra a los soldados) queda perfectamente reflejado en una frase promocional que acompaña al cartel de la película: La primera víctima de la guerra es la inocencia.
Uno de los temas más interesantes quedan patentes desde un principio, ¿quiénes van a la guerra? Pues los pobres, los que no tienen nada que perder (aparte de su propia vida...) y que luchan por defender el modo de vida americano (no necesariamente el mejor...) que disfrutan otros.
Podría decirse que Platoon es "la" película de Vietnam, porque Oliver Stone aúna su propia experiencia personal como soldado en la guerra de Vietnam, sus dotes de guionista y su talento visual para rodar una brillante y potente película bélica sobre las andanzas de un pelotón (platoon). Cuando Stone rodó la película tenía en mente filmar toda una trilogía sobre el conflicto del Vietnam, y esa idea fue llevada a la práctica con los rodajes posteriores de Nacido el 4 de Julio, en 1989 y El cielo y la tierra, en 1993.
La verosimilitud de la película Platoon es absorbente: las inquietudes, los temores y la desesperación de los soldados; la soberbia ambientación introduce por completo al espectador en el ambiente, poniéndole entre unos personajes muy bien dibujados a nivel psicológico, que cuando interactúan entre sí crean situaciones tremendamente realistas. Impagable las actuaciones de Tom Berenger y Willem Dafoe, que interpretan a los sargentos Barnes y Elías respectivamente, con un enfrentamiento al límite por el poder y por la supervivencia.
La escena final, con la huida desesperada e inútil del sargento Elías, traicionado por su propio compañero, forma ya parte de las imágenes esenciales de la historia del cine.
18/04/2006
El puente sobre el río kwai. David Lean, 1957
Después de una semanita de vacaciones, regreso al blog con esta atípica película bélica. Y digo atípica porque, a pesar de la temática en torno a la que gira, El puente sobre el río Kwai cuenta con escasas secuencias de acción para centrar el interés en la faceta psicológica de sus personajes. Siam, 1943. Cientos de prisioneros de guerra británicos están trabajando en el llamado "Ferrocarril de la muerte", bajo el cruel trato del coronel japonés Saito. El coronel británico Nicholson, que no está dispuesto a que sus oficiales construyan un puente sobre el río Kwai, convierte este asunto en una obsesión personal. Mientras tanto, el Estado Mayor Británico da la orden a un comando especial para que vuele el puente.
El duelo interpretativo entre Guinness (que interpreta a Nicholson) y Hayakawa (como coronel Saito) nos sumerge en un mundo de tensiones entre el deber y el orgullo.
Las posturas iniciales de los dos coroneles son muy parecidas, anteponiendo ante todo el deber de su cargo, pero las cosas van cambiando paulatinamente. Saito, consciente de no poder construir el puente en el plazo fijado, se ve obligado a humillarse ante Nicholson y hacer trabajar a los oficiales británicos; de esta manera Saito está sacrificando su orgullo para poder cumplir con su deber. Y en lo que respecta a Nicholson, una vez comienza la construcción del puente se transforma anteponiendo el orgullo británico (“Construiremos el puente que no pudieron levantar los japoneses”) al hecho de estar construyendo un puente que será de gran importancia en las comunicaciones ferroviarias del enemigo.
La película está basaba en la novela de Pierre Boulle “Le pont de la rivière Kwai”. Los autores del guión, Carl Foreman y Michael Wilson estaban en la lista negra, acusados de pertenecer a organizaciones comunistas, por lo que su aportación no fue acreditada en la primera versión de la película, y aunque ganó, entre otros, el Oscar al mejor guión adaptado, este premio fue a parar únicamente a Pierre Boulle, autor de la novela original, y que ni siquiera sabía inglés. En 1984, la Academia concedió un premio póstumo a los dos guionistas.
Una de las secuencias a destacar es el magnífico traveling que muestra la llegada del pelotón de Nicholson al campo de prisioneros silbando la famosa Marcha del Coronel Bogey, y aunque se trata de soldados desarraigados, heridos, con las botas rotas e incluso descalzos todos marcan el paso al unísono dando una sensación de disciplina y orgullo (que será recurrente durante toda la película) ante la adversa situación en la que se encuentran.
Como curiosidad final, en lugar de utilizar una maqueta para rodar la escena de la voladura del puente, el productor de la película, Sam Spiegel, quiso darle un mayor toque de realismo construyendo un puente real y adquiriendo un tren del gobierno local para destruirlos al final de la película.

