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‘Exit through the gift shop’. Bansksy, 2010

‘Exit through the gift shop’. Bansksy, 2010

El título de este estupendo documental ‘Exit through the gift shop’ (‘Salida por la tienda de regalos’) ya es una declaración de principios. Hace referencia a que la mayoría de los museos están estructurados de tal forma que la única manera de abandonarlos es atravesando su tienda. Ya tenemos los dos bandos enfrentados antes incluso de que comience el film: arte versus capitalismo.

Banksy es un artista callejero especializado, desde hace años, en provocar la reflexión (política, económica, social) en el espectador, y su marca de la casa consiste en la perversión de lugares comunes y situaciones cotidianas.

Bansksy es un personaje muy sugerente también por su anonimato. Nadie sabe quién es. Nadie le ha visto el rostro. Últimamente ha vuelto a copar los medios por su creación de una “intro” de ‘Los Simpsons’

Pero volvamos al documental (que, por cierto, está nominado a los Oscars de este año!):

Punto de partida: Thierry Guetta es un francés que va a todas partes con su videocámara. Lo graba absolutamente todo, sin un objetivo concreto, y descubre así el mundo de los artistas callejeros. Ahí es donde la cámara de Guetta nos permite conocer los métodos de guerrilla de Bansksy y alguna de sus acciones más logradas, como una megaexposición al borde de la clandestinidad en la que la estrella es un elefante pintado de rosa. A partir de esa exposición, Banksy se convierte en objeto de deseo de las casas de subastas de medio mundo, y lo que empezó en las calles de Londres como arte radical y de protesta, acaba tristemente colgado en casas de snobs adinerados.

Mientras tanto, Guetta intenta montar una película con todo el material rodado, pero ante su incapacidad, Bansksy toma su cámara y comienza a rodar una nueva secuencia: Guetta, decidido convertirse en un artista (El cazador cazado!) y su fulgurante ascensión en el absurdo y arbitrario mundo del arte contemporáneo.

Finalizada la película, todo son dudas. ¿Hay manera de escapar al mercantilismo del arte? ¿De quién habla Banksy, de Thierry Guetta o de sí mismo? ¿Existe realmente Thierry Guetta? ¿Existe realmente Banksy? ¿No será todo una enorme broma? Da igual. Hay que ver la película. Merece la pena. 

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El vientre del arquitecto. Peter Greenaway, 1987

El vientre del arquitecto. Peter Greenaway, 1987

Un arquitecto norteamericano llega a Roma, con motivo de una exposición dedicada al artista francés del sigo XVIII Étienne-Louise Boullée. El arquitecto, a lo largo del tiempo, se obsesiona con unos tremendos dolores de estómago, convencido de que está relacionado con que su mujer está teniendo una aventura con otro colega italiano. 

 

Es muy difícil valorar una película de Peter Greenway. Puede resultar envolvente para muchos y totalmente aburrido e irritante para otros. El argumento en realidad es una mera excusa para que Greenaway nos muestre sus obsesiones con el arte, el dibujo, la escultura y la caligrafía. La gracia esta sin duda en como filma Greenaway Roma, una ciudad repleta de arquitectura magnifica, y que a pesar de que ha salido en muchísimas películas, rara vez ha sido filmada así. La simetría de los planos, la fotografía de la película (las escenas de noche son impresionantes) y la música de Wim Mertens, crean un conjunto digno de ver. Destacar también la interpretación de Brian Dennehy, ese gran secundario, y la de Lambert Wilson.

Pollock: la vida de un creador. Ed Harris, 2000

Pollock: la vida de un creador. Ed Harris, 2000

Artistas geniales, y amantes incompatibles, Jackson Pollock y Lee Krasner son parte activa de la revolución artística del Nueva York de los años cuarenta. Pollock, gracias al apoyo incondicional de Lee, pronto se convierte en el referente absoluto de la nueva abstracción. Pero la fama y fortuna pasan factura al carácter inestable de Pollock, quien empieza a sufrir graves desórdenes emocionales y crisis existenciales.

 

“Pollock”, su debut tras las cámaras, es un proyecto personal de Ed Harris, quien dedicó 10 años a prepararlo. Realizar una biografía, más aún cuando se trata de un personaje tan complejo como un artista, tiene un alto riesgo: a veces no llegamos a conocernos a nosotros mismos, ¿Cómo atreverse entonces a ponerse en la piel del otro? Sin embargo, Ed Harris realiza una interpretación soberbia, llena de fuerza, por la que fue nominado al Oscar. Sin embargo, el premio se lo llevó Russell Crowe por la pésima "Gladiator".

 

En cuanto a los secundarios, hay que destacar en primer lugar a Marcia Gay Harden, que interpretaba a Lee Krasner (una artista que, paradójicamente, creó sus mejores obras una vez que se separó de Pollock); y también a Amy Madigan, en el papel de la mecenas Peggy Guggenheim. En cuanto a Val Kilmer, creo que fue una mala elección, pues sus apariciones restan intensidad y credibilidad a la conversación.

 

Un largometraje imprescindible para comprender la complejidad de la creación artística y de cómo están interconectados los múltiples factores externos con el yo del artista: las escenas de Pollock (Ed Harris) moviéndose sobre el lienzo y dejando gotear, a veces con mimo, a veces con furia, la pintura sobre él (su famosa técnica del “dripping”), son magníficas.

El séptimo sello. Ingmar Bergman, 1957

El séptimo sello. Ingmar Bergman, 1957

La Peste Negra asola Europa. El caballero sueco Antonius Blovk y su leal escudero regresan a su país, tras diez años de inútiles combates en las Cruzadas por Tierra Santa. Vuelve como un hombre atormentado y lleno de dudas, y la Muerte se presenta reclamándolo. Con la esperanza de ganar tiempo para encontrar algo que consiga dar sentido a su vida, el caballero reta a la Muerte a una partida de ajedrez.

 

Basada en su propia obra de teatro "Trämalning" ("Pintura en madera"), Bergman realizó con “El séptimo sello” una de las obras cumbres del cine, y la que es probablemente la mayor reflexión cinematográfica acerca de la vida, la muerte, la superstición y la religión.

 

Bergman enfrenta a sus personajes (sus alter ego) cara a cara con la muerte (una de sus obsesiones personales), de una manera profunda e implacable, hasta tal punto que cada uno de estos personajes son además reflejo de las diferentes maneras de afrontar la muerte: desde el miedo que empuja a Antonius (inconmensurable Max Von Sydow) a encomendarse a un Dios que su razón le dicta que no existe, a la frialdad de un escudero (no menos genial Gunnar Bjornstrand) consciente de que le espera el vacío, pasando por la sencilla candidez de la pareja de juglares, que ya no esperan más pues tienen todo lo que de verdad necesitan.

 

La iconografía que emplea el director sueco en esta película está tomada de los diferentes retablos y pinturas medievales que Bergman conoció de niño, mientras acompañaba a su padre (pastor luterano) a predicar en distintos lugares. La iconografía incluye juglares, brujas, flagelantes, cruzados, frailes, pesebres, ángeles y, por supuesto, las danzas de la Muerte. A este respecto, debe destacarse la escena en la que el escudero charla con un artista mientras éste pinta un mural en una pequeña iglesia.

 

Un hombre en busca de respuestas y un final que invita a la reflexión y el regocijo por estar vivos hoy... pues mañana ¿quién sabe?

Moulin Rouge. John Huston, 1952

Moulin Rouge. John Huston, 1952

 

Biografía del famoso pintor francés Toulouse-Lautrec en el Monmartre de finales de siglo XIX. Lautrec fue un magnífico artista que sufrió constantes rechazos por su físico deforme, llevándolo a intentos de suicidio constante.

Una extraordinaria película, al nivel de las mejores de Huston e incluso, en mi opinión, mejor que algunas de las más famosas. Esta película debería estar considerada al nivel de “El tesoro de Sierra Madre”, “El halcón maltés”... Es un trabajo soberbio, magnífico y lleno de ese sello inequívoco de Huston.

No sólo es fiel a la biografía del genial pintor sino que nos hace respirar el aire bohemio parisino y consigue hacer absolutamente creíbles al elenco de personajes que se deslizan sobre el entarimado del Moulin Rouge. Tan creíbles que parecen recién salidos de los cuadros de Lautrec (soberbia la actuación de José Ferrer), que adquirieron vida propia para hacernos disfrutar desde sus cancanes llenos de picardías y colores.


Inevitablemente hay que subrayar el tratamiento del color en la película. Todo el metraje tiene una luz y un color muy especial, pero sobre todo destaca la secuencia del intento de suicidio. Ese momento es insuperable, con unos fotogramas auténticamente impresionistas, como cuadros en movimiento tratando de reflejar el estado de ánimo del protagonista.

 

Como aperitivo, aquí os dejo la escena de presentación en Youtube.

 

Y la próxima semana, retomaremos una sección de la que hace tiempo que no hablamos...

 

 

 

 

Tardes con Gaudi. Susan Seidelman, 2002

Tardes con Gaudi. Susan Seidelman, 2002

Cassandra Reilly, una traductora norteamericana que vive en Barcelona, descubre pronto que las apariencias pueden ser muy engañosas. Frankie Stevens, otra americana que reside en Barcelona, está convencida de que su marido ha desaparecido misteriosamente en esta ciudad y recurre a Cassandra para encontrarlo. En un principio, Cassandra rechaza la oferta, pero la posibilidad de ganar algo de dinero fácil es demasiado tentadora. Tan pronto como Cassandra intenta ayudar a desenmarañar el pasado secreto de Frankie, se ve envuelta en una red de identidades erróneas, familias que se engañan e incluso un secuestro.

Convertir la novela de misterio de Barbara Wilson ’Tardes de Gaudí’ en un guión fue un reto para el escritor James Myhre y la directora Susan Seidelman. La novela representó un cambio en el modo en el que la gente vive dentro de la unidad familiar y "plantea preguntas sobre qué es lo femenino y lo masculino. Las definiciones tradicionales de los roles familiares siguen vigentes hoy, pero se han diversificado en la última década”.

 

Además, el hecho de ser una historia detectivesca con una protagonista femenina es muy poco habitual. Los cuatro personajes femeninos son muy diferentes en sus fortalezas y debilidades, y eso se refleja en la película.

 

Al rodar en Barcelona, los realizadores aprovecharon sus muchas localizaciones maravillosas. La esencia de Gaudí es muy importante en la película, pero la directora no quiso centrarse únicamente en sus edificios. "El reto era mostrar ambas caras de la ciudad: la vieja y la nueva, la gótica y la moderna. De otro modo, filmaría sólo los aspectos de Gaudí y no sería del todo fiel a la ciudad y a su espíritu". Por tanto, además de las obras más importantes del arquitecto modernista (entre las que se incluyen La Sagrada Familia, La Pedrera y el Parque Güell), también podemos disfrutar escenas rodadas en las concurridas calles del Barrio Gótico y el famoso paseo de Las Ramblas.


La película, según palabras de la propia realizadora, "es una visión sobre cómo ha cambiado el mundo. La arquitectura de Gaudí representa perfectamente la secuencia de la historia: cuando miras sus obras ves en un principio una cosa, pero con una mirada más cercana se convierte en algo completamente diferente".

 

Y atención al post de la próxima semana! Tendremos un DUELO muy especial entre una de las obras maestras de la LITERATURA universal y su última versión cinematográfica…

 

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Frida. Julie Taymor, 2002

Frida. Julie Taymor, 2002

Película sobre la famosa pintora mexicana Frida Kahlo, desde el trágico accidente que marcaría su vida,  hasta el reconocimiento oficial de su talento, pasando por larga y complicada relación con su mentor y marido, el también pintor Diego Rivera.

Esta película es un increíble y maravilloso reflejo del universo de la pintora mexicana Frida Kahlo, una artista profunda, extraña, misteriosa. Como ella decía: "soy mi mejor tema".  

Salma Hayek interpreta con convicción a Frida, con una caracterización física prodigiosa, de la pintora; Salma (responsable de producción) y la directora de esta película, realizaron un magnifico trabajo de documentación, a todos los niveles: vestuario, escenarios, contexto político, y por supuesto, el Arte. Son maravillosos esos momentos en los que la película refleja ese vínculo entre la realidad de Frida (difícil, atormentada, pasional) y sus cuadros. Se debe hacer referencia, como no, a la música, que otorga al filme un toque aún más especial, sobre todo por la canción "la llorona". 

También debemos destacar el trabajo de Alfred Molina, que consigue un Diego Rivera también físicamente creíble y muy nítido y preciso como personaje. Del reparto, mencionar a Antonio Banderas, Edward Norton y Geoffrey Rush, que interpretan breve pero con corrección a Siqueiros, Rockefeller y Trotsky respectivamente. 

"Espero alegre la Salida y espero No Volver Jamás"

Goya en Burdeos. Carlos Saura, 1999

Goya en Burdeos. Carlos Saura, 1999

En 1824, un Goya anciano y enfermo, solicita permiso al rey Fernando VII para acudir al balneario de Plombières. La película muestra como, durante su estancia en tierra gala (que se prolongaría hasta la muerte del pintor en 1828) Goya rememora su azarosa vida a su hija Rosario. 

Es ahí precisamente donde radica el primer error histórico. Francisco de Goya casó el 25 de julio de 1773 en Madrid con Josefa Bayeu; el matrimonio tuvo 8 hijos, de los cuales 7 murieron al nacer o siendo aún muy niños. Sólo sobrevivió el último, Javier Goya y Bayeu, nacido el 4 de diciembre de 1784, que fue el heredero del pintor y que incluso le daría un nieto, Marianito. Por lo tanto, el personaje de Dafne Fernández (hueco e inexpresivo por otra parte) carece de sentido. 

"Goya en Burdeos" es un proyecto largamente meditado por Saura, quién dedicó la película a su hermano, el pintor Antonio Saura. El director se acerca a la figura del genio de Zaragoza de un modo personalísimo y arriesgado, un largometraje eminentemente estético, con una magnífica fotografía, un uso magistral del color e impactantes decorados; de hecho, hay una aportación importante (aunque no del todo acertada) de la Fura dels Baus, encargada de recrear los famosos fusilamientos del 3 de mayo y otras escenas bélicas. 

"Goya en Burdeos" es un particular viaje al interior del genio, las pesadillas interiores que lo asediaban, sus demonios y visiones, a través de la superposición de dos momentos vitales: el Goya viejo y enfermo (última interpretación de Paco Rabal) y la del Goya en plenitud artística (José Coronado). 

En definitiva, un alarde de cine-pintura, pero también una película fallida. Lo más destacable y sólido de la película son aquellas escenas que muestran a Goya en pleno proceso creativo: pintando su quinta de Madrid, preparando los bocetos de su Tauromaquia, recordando sus retratos… 

Como recomendación final, aconsejo visitar la web que la Universidad de Zaragoza dedicó a Goya en su 250 aniversario: http://goya.unizar.es/InfoGoya/MainMenu.html

El manantial. King Vidor, 1939

El manantial. King Vidor, 1939

"Cambiaría el más bello atardecer del mundo por una sola visión de la silueta de Nueva York. Particularmente cuando no se pueden ver los detalles. Sólo las formas. Las formas y el pensamiento que las hizo. El cielo de Nueva York y la voluntad del hombre hecha visible. ¿Qué otra religión necesitamos?". 

Nueva York, 1932. Howard Roark (Gary Cooper) es un arquitecto neoyorkino convencido de la excelente calidad de su trabajo a pesar claramente a contracorriente de la agotada y vacía tradición arquitectónica, y que no se deja influenciar por nadie; testarudo, individualista, autosuficiente. Vive completamente ajeno a las intrigas, a las mezquindades y a la codicia de los demás, y su único interés en el mundo es construir, crear. 

Película basada en la novela homónima de Ayn Rand, sigue bastante fielmente la trama argumental del libro, aunque dejando fuera interesantes tramas secundarias.  El guión fue escrito por Ayn Rand, y controlado minuciosamente por ella misma de una forma desacostumbrada en Hollywood. Lo que no pudo conseguir fue que los decorados arquitectónicos fuesen hechos por Frank Lloyd Wright, el arquitecto real que inspiró parcialmente al personaje de Roark. Pero los elevados honorarios de Wright hicieron que los estudios vetaran esa posibilidad.  

En cualquier caso, ni Ayn Rand ni Gary Cooper quedaron satisfechos con la película. Gary Cooper pronunció el famoso discurso final sin entenderlo realmente, cosa que se nota en la entonación y el énfasis. La relevancia de ese discurso, en cuanto al papel que otorga al artista y a la función del arte en nuestra sociedad, es motivo suficiente para que lo disfrutemos por si mismo en un futuro post… aunque la próxima semana cambiaremos totalmente de registro, e inaguraremos una nueva sección. No os lo perdáis!

"Un edificio no puede copiar el estilo de otro, igual que un hombre no puede tomar prestada el alma de otro"

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La joven de la perla. Peter Weber, 2003

La joven de la perla. Peter Weber, 2003

Delft, Holanda, 1665. La joven Griet entra a servir a casa del pintor Vermeer. Éste, consciente de la intuición de Griet con la luz y el color, irá introduciéndola poco a poco en su mundo. Por otro lado, la suegra de Vermeer permite la relación entre ambos a fin de que su yerno aumente su exigua producción de cuadros. Griet se rinde al magnetismo de Vermeer, si bien no puede estar segura de los sentimientos del pintor hacia ella. Finalmente, el maquiavélico Van Ruijven, consciente del grado de intimidad existente entre el maestro y la sirvienta, se las ingenia para que Vermeer reciba el encargo de pintar a Griet a solas. El resultado será una de las mayores obras de arte jamás creadas, pero... ¿A qué precio para Griet?  

“La joven de la perla” recrea el posible origen de la creación del cuadro homónimo del pintor holandés Vermeer. No es una historia de amor, ni intenta serlo. 

Basada en la magnífica novela de Tracey Chevalier, la película ha desmejorado mucho el libro. Las miradas y las sensaciones que salen de este libro son imposibles de encarnar, sobre todo si el peso de la interpretación recae en dos actores tan inexpresivos (al menos aquí) como Colin Firth y Scarlett Johanson. En conjunto la película es interesante, pero no llega a entusiasmar, por ser algo convencional en su narración y por empobrecer la historia (muchas de las cosas que pasan solo se entienden si has leído el libro, otras directamente se han omitido… y eso por no mencionar que han cambiado el final). 

Eso si, estéticamente es una pequeña obra de arte visual. La precisión en la ambientación o el cuidado por los detalles son dos puntos a tener en cuenta. Y sobre todo es esplendido el uso del color que utiliza el director de fotografía Eduardo Sierra, ha conseguido captar el uso de los colores del pintor Vermeer y de toda la sociedad holandesa del siglo XVII.

La agonía y el éxtasis. Carol Reed, 1965

La agonía y el éxtasis. Carol Reed, 1965 El Papa Julio II agoniza. El futuro de la política europea depende de esa muerte. Hay monjes arrodillados, en profunda meditación, con las cuentas de rosario entrelazadas con los dedos. Un coro de monaguillos interpreta canciones lastimosas, propias de un funeral. Los cardenales entran y salen con el rostro sombrío. Un hombre, de aspecto desaliñado y hosco, entra al dormitorio del Papa sin que nadie se atreva a detenerlo. El hombre se aproxima al lecho del Pontífice y le dice que abandonará su trabajo, pues no tiene sentido continuarlo si su mecenas  está al borde de la muerte. Julio II cambia de expresión. Ya no es un moribundo. Ahora está furioso. Se sienta en la cama y le grita a Miguel Ángel que regrese a la Capilla Sixtina a pintar los frescos, si no quiere terminar en un calabozo!.

Basado en la magnífica biografía que escribió Irving Stone sobre el gran artista florentino Miguel Ángel Buonarroti, la escena que acabo de describir, si bien apócrifa, es un magnífico ejemplo de la lucha que mantuvieron los verdaderos protagonistas. Y es que Miguel Ángel y Julio II fueron dos auténticos titanes, cuyas fuertes personalidades les llevaban a entrar en continuo conflicto.  

Julio II fue un Papa más preocupado de aumentar su poder terrenal que de las penurias de su pueblo. Déspota y egoísta, perdonó no obstante todos los desplantes de Miguel Ángel, enfurecido con el Pontífice por verse obligado a abandonar sus esculturas para pintar la bóveda de la Capilla Sixtina. Y es que a pesar de que Miguel Ángel jamás estuvo seguro tener auténtica valía como pintor, Julio II sabía que sólo él podría conseguir la impresionante obra de arte que aún hoy admiramos.


Aunque ni libro ni película tratan demasiado el contexto histórico de la Europa de aquella época, ambos son imprescindibles. El filme destaca por su cuidada ambientación y sobre todo por las actuaciones de Charlton Heston (impresionante el carácter que le imprimió a su Miguel Ángel) y de Rex Harrison (un soberbio y dignísimo Julio II) son impecables. Pero además, las escenas que muestran a Miguel Ángel sufriendo en lo alto del andamio, con la pintura goteándole sobre la cara, es un momento de enorme emotividad para los amantes del arte.
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