Se muestran los artículos pertenecientes al tema Orígenes.
03/06/2008
El estornudo. Thomas Edison, 1894

Esta “película” fue una de las primeras secuencias rodadas por Edison. La cinta apenas duraba 19 segundos, pues no tenía siquiera argumento: se limitaba a mostrar una imagen del actor Fred Ott estornudando ruidosamente.
Ya habíamos visto las escasas aportaciones de Edison al cine, que se habían limitado más a sus aspectos comerciales que creativos. Entre esas aportaciones se encontraba el Black Mary. “Black Mary” era el sobrenombre del furgón que usaba la policía de Nueva York en aquellos tiempos para trasladar presos, ya que era de color negro. Edison llamó así al lugar donde realizaba sus películas: consistía en una pequeña habitación, protegida del exterior por láminas empapadas con brea (excepto en el techo, por donde entraba la luz). Dentro estaba una cámara sujeta a una guía (que dejaba acercar o alejar la cámara sólo en línea recta). Así pues, el Black Mary fue el primer estudio de cine, la primera prefiguración del plató insonorizado.
Per este "estudio de grabación" tenía un importante rival: las películas de mayor éxito por aquel entonces eran las que incorporaban imágenes de exteriores, al estilo de los Hermanos Lumière...
19/02/2007
El beso. Thomas Edison. 1896

Se trata de una de las primeras secuencias grabadas por el célebre inventor Thomas Edison. En ella, los actores John Rise y Mary Irving, reproducen ante la cámara una escena (en realidad, un fugaz y casto beso) de la obra de Broadway “La viuda Jones”.
Hoy día ya no se duda de la escasa intervención de Edison en el cine, y tan sólo se le atribuyen algunas ideas periféricas como el hacer 4 orificios por fotograma en la cinta de celuloide, facilitando así el arrastre de la película.
El mérito de Edison en realidad fue ser uno de los pioneros en “ver” la futura industria cinematográfica. Para ello se asoció con Dickson, un brillante inventor que ya había experimentado con la fotografía y la grabación del sonido. La colaboración de ambos permitió desarrollar el kinetógrafo y el kinetospio.
El kinetógrafo era una cámara impulsada por un motor eléctrico, y el kinetoscopio sólo un visor para la contemplación individual, ya que Edison consideró que así tendría más valor comercial (el tiempo demostraría luego que en esto se equivocó...). Las cintas grabadas por este sistema apenas rebasaban el medio minuto y solían mostrar recreaciones de sucesos históricos, números de magia, musicales... O copias de escenas teatrales como el caso de “El beso”.
La escena está muy preparada: los actores están dispuestos sobre un fondo oscuro y neutro, no hay ningún intento de dar profundidad, ni siquiera decorado. Y es que, a diferencia de los hermanos Lumière, Dickson y Edison preferían imágenes más cercanas... Lumière captaba la realidad, Edison y Dickson una ficción elaborada.
La proyección individual en kinetoscopio de “El beso” no supuso problemas, pero la posterior versión en pantalla grande para grandes afluencias de público, supuso un escándalo de moralidad en la hipócrita sociedad estadounidense.
13/12/2006
El gran robo del tren. Porter, 1903

Un grupo de bandidos atacan al maquinista de un tren y le obligan a parar la locomotora para obligar a los viajeros a apearse y robarles. Aunque conseguirán huir, finalmente son atrapados.
Con apenas 12 minutos de duración y rodada con tan sólo 14 planos, fue la película mas famosa de Porter, un gran éxito que sentó las bases del western como género cinematográfico.
Porter, que había empezado a trabajar a las órdenes del famoso Edison, llegó a la conclusión de que el público pronto se cansaría de las cintas de la época (instantáneas del estilo Lumière, grabaciones de trucos de magia, etc.) y comenzaría a solicitar que se le contase una historia continua. Así, elabora historias “complejas” como este Gran robo del tren, en las que los planos se combinan de forma eficaz para crear un efecto narrativo de asombrosa naturalidad para la época, especialmente apreciable en la persecución final de los bandidos.
Hay otros detalles también muy avanzados para ese momento, como el uso de primeros planos, el montaje paralelo, o la composición diagonal que intenta dar mayor sensación de profundidad (como uno de los viajeros, al que los bandidos disparan cuando intenta escapar avanzando hacia el espectador y “muere a sus pies”).
De todas formas aún es evidente que El Gran robo del tren es una obra de comienzos, ya que además tiene una imagen de inserción complicada: un plano medio de uno de los bandidos disparando directamente a cámara. El mismo Porter dejaba a libre elección del proyector la colocación de esta imagen al principio o al final de la película, en cuyo caso el final no quedaría cerrado.
12/09/2006
El desayuno del bebé. Hermanos Lumière. 1895

Louis y Auguste Lumière regentaban una fábrica de productos fotográficos en Lyon; tras diversas investigaciones sobre los primeros aparatos para captar la imagen en movimiento, Louis inventa su propia máquina: el cinematógrafo. La gran novedad es que el mismo aparato filmaba, revelaba y proyectaba las imágenes.
La primera película fue estrenada públicamente el 28 de diciembre de 1895 en el Salón Indio del Gran Café de París. En esa 1ª sesión se exhibieron en realidad varias películas, entre las que se encontraban las famosas secuencias de La salida de los obreros de la fábrica, La llegada del tren a la estación y esta escena titulada El desayuno del bebé. Se trata de una escena anecdótica y aparentemente espontánea: Louis Lumière filma a su hermano mientras desayuna, con su mujer y su hijo, en el jardín de su casa... era lo que Burke denominaba “la intención de atrapar un instante de realidad”. En realidad, la puesta en escena fue cuidadosamente preparada, pues utilizan un plano general fijo en el que debe quedar englobado todo aquello que se va a mostrar; no hay movimientos de cámara y el plano se agota en si mismo; la composición busca cierta sensación de profundidad, en este caso a través de la puerta y la vegetación. Todas las películas Lumière se caracterizarán por un tratamiento similar.
28/07/2006
Viaje a la luna. Méliès, 1902

El Club de Astrónomos ha diseñado un ambicioso proyecto para viajar a la luna. Gracias a un cañón, el cohete con los científicos sale a toda velocidad y llega a su destino. Después de una cuidada observación de la superficie, descubren que la luna está habitada por población hostil; los selenitas atrapan a los científicos y se disponen a ejecutarlos, pero éstos consiguen escapar y regresar al proyectil. A falta de un nuevo cañón que les impulse, lanzan el cohete por un barranco. Tras una peligrosa caída vertical por el espacio, el cohete llega al océano y los científicos son rescatados y recibidos entre aclamaciones.
Georges Méliès, regente de un teatro de variedades, fue uno de los asistentes al estreno del cinematógrafo Lumière y a partir de ese momento decidió sustituir los espectáculos por proyecciones cinematográficas. Un día, rodando en la plaza de la ópera de París, se atascó la máquina; tras parar el rodaje y solucionar el problema, continuó filmando pero, al revelar la cinta, observó que un autobús se “transformaba” de repente en una carroza fúnebre. Esto se convirtió en el paso de manivela. Gracias a este recurso, Méliès pudo filmar gags de magia como “Desaparición de una dama” (1896).
Méliès creó así un universo fílmico propio, muy original, con un equilibrio perfecto entre lo fantástico y lo cómico, encadenando trucos imaginativos con un sentido ingenuo, fácil de conectar con el público popular.
Aunque todas sus películas mantienen la idea de teatro filmado con que había nacido el cine (es decir, uso de planos generales, luz natural, etc.), Méliès ofrece una cuidada ambientación, con sucesión de escenas y gran ritmo narrativo. Esta fórmula le reportaría éxito en todo el mundo.

