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Becket. Peter Glenville, 1964

Becket. Peter Glenville, 1964

Inglaterra, siglo XII, Enrique II obliga al clero a pagar tributos para defender su reino. El enfrentamiento que esto causa obliga al rey a tomar una solución drástica que cree ingeniosa: nombrar a su sirviente y guardasellos real, Thomas Becket, como arzobispo de Canterbury, creyendo que así que el estamento eclesiástico se plegaría a sus deseos. Sin embargo, el monarca pronto descubrirá que Becket se toma muy en serio su papel.

 

Basada en una obra teatral de Jean Anouilh, esta película está realizada con el tradicional esmero que pone la cinematografía británica cuando aborda algún pasaje histórico de este país.


La película tiene múltiples puntos fuertes, como el vestuario, la fotografía, la música, o el propio guión (con unos diálogos que derrochan fuerza, humor, ironía y contundencia). Pero debemos destacar, sobre todo, las interpretaciones de Peter O’toole y Richard Burton. Peter O’toole le toma la medida a su personaje regio y nos trae, desde los libros de Historia, a un Enrique II absolutamente creíble y convincente. Tan creíble que le volvería a dar vida poco después en la magnífica película “El león en invierno” (1968). También haremos mención a John Gielgud, más que correcto como rey de Francia.

 

El segundo punto fuerte son, como no, los decorados. Becket nos permite disfrutar de varias escenas filmadas en la propia Catedral de Canterbury. Dicha catedral empezó a construirse en estilo Románico en 1070. Hoy resulta un edificio de aspecto marcadamente Gótico, pues fue reformada según este lenguaje tras el incendio de 1174. Sin embargo, del plan Románico original aún se conservan varias partes importantes, como los capiteles esculpidos de la cripta.

Como anécdota, os contaré un capítulo oscuro en la historia de esta catedral: la decapitación del auténtico Thomas Becket en la esquina nordeste del interior del complejo el domingo, 29 de diciembre de 1170. Según la leyenda, unos guardias oyeron por casualidad al rey Enrique II quejándose de Becket (“¿Quién me librará de este sacerdote indiscreto?”) tras un enfrentamiento entre ambos. Los guardias interpretaron estas palabras literalmente y asesinaron a Becket. Que por cierto, no fue el único obispo de Canterbury asesinado...

 

 

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