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El hundimiento. Oliver Hirschbiegel, 2005

El hundimiento. Oliver Hirschbiegel, 2005

Berlín, abril de 1945. Alemania está a punto de perder la guerra. Hitler y sus colaboradores de confianza, entre ellos su secretaria personal Traudl Junge, se hacinan en un búnker. A pesar de que Berlín ya no puede resistir más, el Führer se niega a abandonar la ciudad y, mientras, prepara su final.

 

 La película se basa en un argumento sólido y documentado, así como en unos diálogos convincentes, que logran sumergirnos en la claustrofóbica visión del fin del mundo nacionalsocialista. Destaca sobremanera la representación de Adolf Hitler; por un lado un ser cruel y paranoico, pero por otro lado un hombre capaz de albergar ciertos sentimientos de ternura hacia sus seres queridos. La película sufrió muchas criticas en Alemania, aunque creo que finalmente fueron injustificadas... ¿Qué Hitler amara a su perro puede convertirle en alguien digno de compasión? No, por supuesto. Quienes critican esa dualidad en el personaje de Hitler olvidan que los crímenes y las atrocidades de la II Guerra Mundial fueron cometidos por seres humanos normales, con lo que ello implica; nadie es enteramente bueno ni enteramente malo. Puede que ese maniqueísmo sea la postura políticamente correcta pero la vida real es mucho más compleja, difícil y contradictoria. Por eso, las impecables actuaciones de Bruno Ganz (Hitler) y Juliane Köhler (quien interpreta a Eva Braun, un personaje increíblemente rico en matices), resultan arrolladoras.  

 

Otro aspecto muy interesante es la caracterización que se hace de todos los personajes secundarios, ya fueran cercanos a Hitler o alemanes anónimos. No podemos olvidar que Hitler llegó al poder de forma democrática (aunque luego abandonara al pueblo para centrarse en sus propios intereses), lo que lleva a plantearnos una cuestión fundamental. Dadas las circunstancias socioeconómicas de la época y atraídos por su discurso, aquellos alemanes, gente normal y corriente la mayoría, creyeron en Hitler hasta el final. Y una vez sacados a luz pública los genocidios y los campos de exterminio... ¿Qué sintieron quienes creyeron en Adolf Hitler y su insostenible teoría del "Mein Kampf"? Es una visión tan real como escalofriante.

 

 La película pretende tener unos objetivos: informar de la barbarie y motivar un espacio de reflexión moral. Sin embargo hay algunos aspectos que no convencen. La escena final en la que la verdadera Traudl Junge se declara ignorante del genocidio... ¿Cómo es posible que la secretaria personal de Hitler no estuviera al tanto de los campos de exterminio? Porque, aunque es algo que la película omite, Hitler continuó dando sus irracionales órdenes de exterminio racial hasta último momento.  

1 comentario

Wittman -

Buenas.

Sinceramente creo que estamos ante una de las mejores películas bélicas de todos los tiempos y no alcanzo aun hoy entender el porqué se criticó tanto a un film que Hirschbiegel alejó en todo momento de la lagrimería fácil y del sensacionalismo histórico.

En lo bélico es incontestable. Las recreaciones escénicas y armamentísticas, así como de los uniformes y sus insignias, son impecables. Me atrevería a criticar (en la entrada de mi blog al respecto de esta película lo hago) el exceso de MP44 en detrimento de armas más abundantes por aquel entonces o lo tosco del Tiger alemán que aparece cuando Günther Schenk se adentra en el hospital. Estratégicamente podemos ver cómo la contienda pasó a desarrollarse en un "calle a calle" en donde los alemanes mantenían posiciones frente al avance ruso de Koniev y Zhukov, que más de una sorpresa se llevaron en su avance.

Lo que creo relevante y no mencionas es el cómo los soldados alemanes podían seguir luchando ante una guerra que tenían perdida. No tiene nada que ver con fanatismos inventados o con las culpas luego repartidas en el sainete de Nuremberg. La cuestión es mucho más prosaica: la defensa de la Patria. Los soldados alemanes defendieron a su país más allá de su deber porque eran conscientes de los valores que ellos representaban frente al comunismo. Además, la población alemana en general, la que había votado a Hitler, tenía noticias de las masivas violaciones de los soldados rusos o de los ataques indiscriminados de los aliados sobre sus ciudades. Sobre todo si lo comparamos con el noble comportamiento del soldado alemán durante toda la contienda.

En lo que toca a Hitler, es cierto que Bruno Ganz "lo borda", incluso mejor que Hopkins en los 80, recreando hasta la ligera cojera y temblor en su mano izquierda como consecuencia de los medicamentos que le había administrado el Doctor Theo Morell y que habían acelerado su enfermedad. En la versión original, puede verse como el acento se asemeja al acento austríaco que se dice tenía el Führer. Ahora bien, en lo que toca a los genocidios y ese tipo de historias soy de los que creo que, de haber existido tal y como la historia oficial cuenta, habría que preguntar al Reichmarshall Himmler, dado que no existe ni nadie ha demostrado la existencia de órdenes de aquel en ese sentido y siendo éste último el máximo mandatario de la administración de los campos. Y he aquí la respuesta a tu pregunta acerca de la pregunta de porqué la secretaria ignoraba la existencia de los mismos.

Por otro lado, considero un error el catálogo de cifras final acerca de los muertos a manos alemanas. Creo que el espectador es lo suficientemente inteligente como para sacar sus propias conclusiones. Además, el resumen final de la historia de los personajes adolece de muchos errores.

Lamento la extensión, pero creo que la película merece un análisis muy detenido, más allá de que para mi gusto es de lo mejor que ha dado el cine mundial, y por ello la incluyo en el top 3 de la clasificación que estoy elaborando en mi blog.