Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2006.
Muerte en Venecia (L. Visconti)

Gustav von Aschenbach (Dirk Bogarde), un compositor alemán que acaba de tener un enorme fracaso con su última obra, llega a Venecia hundido y desangelado en el verano de 1911, por la creencia de haber perdido su humanidad y su juventud. Pese a que su único objetivo es hallar la paz y el reposo, pronto descubre que todo a su alrededor se encuentra en el mismo decadente estado que su persona. En el Hotel Des Bains una familia de turistas polacos llama la atención del músico, especialmente el joven Tadzio (Bjorn Andersen), un adolescente por el que siente una súbita e intensa atracción. Este impactante hecho hace que Aschenbach quiera abandonar Venecia. En la estación descubre que su equipaje ha sido extraviado, pero lejos de desesperar se siente liberado por no tener que huir. Pese a que la ciudad se haya infectada por una epidemia de cólera, Aschenbach permanece en el Lido veneciano, abandonándose a la enfermedad sin resistencia alguna, como medio para dejar un mundo en el que la perfección es imposible.
Una obra maestra de Visconti. La película se erige en un festival visual aderezado con una música acertada para crear ese ambiente elegiaco que otorga, a esta adaptación de la famosa novela de Thomas Mann, el carácter de obra de culto para muchos cinéfilos. El filme se asienta en tres pilares básicos: la soberbia interpretación de Bogarde, la envolvente música de Mahler y la bellísima fotografía de Pasqualino de Santis.
La diligencia (John Ford, 1939)
Este western se basa en una novela de Haycoch, que a su vez se basa en un cuento (bola de sebo), que narra las peripecias de unos viajeros en coche de caballos en Europa. Ford realizó la película con una sequedad formal inaudita, clara teatralidad de algunas secuencias y definición muy clara y muy trabajada de los personajes. Se muestra la dicotomía:
- ausencia de virtudes en los personajes teóricamente respetables por una sociedad hipócrita
- los personajes marginales que curiosamente si tienen unos valores morales muy claros
Con cada plano se aprecia la capacidad de Ford para complicar sutilmente las cosas: interiores agobiantes, claroscuristas, focos de luz laterales muy dirigidos, techos bajos... resolución muy moderna de algunas secuencias, por ejemplo, la elipsis del duelo final (toda la película es una gran venganza pero que luego no se nos muestra directamente sino a través de los ojos de la chica), secuencias rodada con cámara en mano, resolución elíptica de los tiroteos (impactos fuera de campo, se muestra los heridos pero no cómo fueron heridos), persecución y ataque a la diligencia rodado con especialistas, y aparece por primera vez en una película de Ford el paisaje desértico con vocación protagonista.
Becket. Peter Glenville, 1964

Inglaterra, siglo XII, Enrique II obliga al clero a pagar tributos para defender su reino. El enfrentamiento que esto causa obliga al rey a tomar una solución drástica que cree ingeniosa: nombrar a su sirviente y guardasellos real, Thomas Becket, como arzobispo de Canterbury, creyendo que así que el estamento eclesiástico se plegaría a sus deseos. Sin embargo, el monarca pronto descubrirá que Becket se toma muy en serio su papel. Basada en una obra teatral de Jean Anouilh, esta película está realizada con el tradicional esmero que pone la cinematografía británica cuando aborda algún pasaje histórico de este país. El segundo punto fuerte son, como no, los decorados. Becket nos permite disfrutar de varias escenas filmadas en la propia Catedral de Canterbury. Dicha catedral empezó a construirse en estilo Románico en 1070. Hoy resulta un edificio de aspecto marcadamente Gótico, pues fue reformada según este lenguaje tras el incendio de 1174. Sin embargo, del plan Románico original aún se conservan varias partes importantes, como los capiteles esculpidos de la cripta. Como anécdota, os contaré un capítulo oscuro en la historia de esta catedral: la decapitación del auténtico Thomas Becket en la esquina nordeste del interior del complejo el domingo, 29 de diciembre de 1170. Según la leyenda, unos guardias oyeron por casualidad al rey Enrique II quejándose de Becket (“¿Quién me librará de este sacerdote indiscreto?”) tras un enfrentamiento entre ambos. Los guardias interpretaron estas palabras literalmente y asesinaron a Becket. Que por cierto, no fue el único obispo de Canterbury asesinado...
La película tiene múltiples puntos fuertes, como el vestuario, la fotografía, la música, o el propio guión (con unos diálogos que derrochan fuerza, humor, ironía y contundencia). Pero debemos destacar, sobre todo, las interpretaciones de Peter O’toole y Richard Burton. Peter O’toole le toma la medida a su personaje regio y nos trae, desde los libros de Historia, a un Enrique II absolutamente creíble y convincente. Tan creíble que le volvería a dar vida poco después en la magnífica película “El león en invierno” (1968). También haremos mención a John Gielgud, más que correcto como rey de Francia.
Fort Apache (John Ford, 1948)
“Cuando la realidad se convierte en leyenda, se debe contar la leyenda”. El primero y más célebre western que John Ford dedicó a la caballería de los Estados Unidos, un intento declarado de proporcionar envergadura histórica y dramática a la caballería norteamericana que hasta ahora apenas había tenido identidad y protagonismo.
Basado en la masacre de Little Big Horn, "Fort Apache" fue planteada por Ford con total objetividad, intentando mostrar las contradicciones en el seno del ejército de los EEUU. Es una película un tanto ambigua, por ejemplo, incluye un discurso antimilitarista pero al final se produce la glorificación del séptimo de caballería Fort Apache es una visión muy personal de la historia del general Custer, interpretado por un Henry Fonda despótico, egoísta, tiránico... en constante enfrentamiento con John Wayne, que es un subordinado. Obsesionado con las formas militares y autodestructivo, el personaje de Fonda intentará llevar a cabo su la misión más importante de su vida: derrotar a Cochise, un bravo guerrero Indio, al que tenderá una trampa en la frontera con México.
Freaks, la parada de los monstruos (Tod Browning, 1932)

El argumento de esta película “maldita” es sencillo y conocido ya en la historia del cine: un hombre (en este caso, Hans, el enano de un circo) hereda una cuantiosa fortuna y se casa con una mujer fatal (Cleopatra, la bella contorsionista y único ser deforme del circo) que acepta el matrimonio con la intención de matarlo tras la boda y heredar la fortuna de su breve esposo. Tras esta muerte, Cleopatra planea unirse al forzudo Hércules.
El cine de terror en 1932 no aceptó a ’Freaks’ por sus deformados protagonistas. Las reacciones sociales a la película fueron desde las manifestaciones públicas a las órdenes a las alcaldías para retirar el filme de las salas de exhibición. Parece ser que la sociedad de aquel entonces no estaba acostumbrada a tales escenas y en un acto de falsa conservación de la moral se opuso al filme de Browning. El resultado fue un fracaso económico para la productora.
Pero como no estamos en 1932, una visión adecuada descubren que los famosos ’monstruos’ resultan ser el más interesante de los reclamos de la película. Las escenas de monstruos concentran, no sé si terror, pero sí una desazón que con la inocencia del tratamiento que en 1932 una película de terror podía ofrecer a la producción, es sencillo dejarse sorprender. Si uno llega a comprender las relaciones personales que se establecen en ese mundo marginado, la magia, e incluso la maravillosa forma con la que “los monstruos” interactúan entre ellos y con el resto de la película, ésta se nos antoja de lo más entretenida.
El vanguardismo del cine soviético
“El acorazado Potemkin” de Einsenstein

Para empezar esta nueva sección sobre el Cine y las vanguardias artísticas, y aunque sé que es un poco largo, aquí os dejo mi comentario sobre la que es una de las mejores películas de la Historia. Y desde luego la más representativa del cine revolucionario soviético:
En 1925 Einsenstein recibió del partido comunista el encargo de hacer una película sobre los acontecimientos de 1905 , y que de hecho se iba a titular así.
En ese mega proyecto, el episodio del amotinamiento del Potemkin era sólo un pequeño fragmento. Pero luego al ir a filmar a San Petersburgo las inclemencias meteorológicas le impiden avanzar el rodaje. Así que marcha a Odessa, y allí decide cambiar el guión y desarrollar el episodio del Potemkin hasta convertirlo en la película misma. En ésta película el montaje de atracciones ya está bien establecido.
La película se divide en cinco actos, inspirados en la tragedia clásica, cada uno de ellos dividido en dos partes. Y alternó la historia individual de algunos personajes con la historia colectiva hasta llegar a dar al final una mayor importancia a esa historia colectiva.
· Hombres y gusanos: se describen las condiciones de vida tan deplorables que había en el acorazado, y que son las desencadenantes del motín.
· Drama en el puente de mando: ante la negativa de comerse la carne podrida, intento de fusilamiento, estalla el motín . Y toman el puente de mando, con la muerte del cabecilla de los marineros, Vakulinchuk. ·
La exhortación del muerto: el cadáver es llevado a Odessa y enterrado.
· Las escaleras de Odessa: represión zarista sobre la población que habìa apoyado a los amotinados . Respuesta desde el acorazado.
· Ante la escuadra: el acorazado consigue traspasar el cerco de barcos zaristas y consuman el motín.
A los oficiales los representa como los opresores. A los soldados que ejecutan a los habitantes de Odessa, los representan como una fría máquina de matar. A los marineros y a los habitantes de Odessa, los representa como el pueblo, noble y heroico.
En toda la película se produce una serie de agresiones visuales (los gusanos, el intento de fusilamiento, y sobre todo la secuencia de la escalera), la secuencia de la escalera a pasado a la historia como los cinco minutos más importantes de todo el siglo XX. Es el eje vivo de un momento cinematográfico que resume todo (tanto el que se narra, y el cómo se narra). Usó la segunda categoría del montaje: el montaje rítmico, en el que hay una serie de acontecimientos que se intentan resumir y contraponer reduciéndolos a dos movimientos:
- el movimiento de los soldados, mecánico, ordenado, (una máquina).
- el movimiento del pueblo, desordenado, anárquico, disparatado.
Y dentro de cada movimiento introduce elementos de variación (los soldados se detienen para disparar, mientras un cojo intenta escapar). Y dentro de ese movimiento general, hay dos pequeñas acciones que recalcan la fuerza del montaje rítmico:
- una madre con su hijo muerto en brazos, que avanza hacia los soldados. Se consigue congelar esa vorágine asesina, para contemplar el drama particular.
- otra madre, que muere, y el cochecito del bebe que llevaba queda suelto y comienza a descender las escaleras sin control.
Ésta tensión consigue un elemento de transición entre los dos movimientos generales.
La secuencia termina con el acorazado respondiendo a la carga de los cosacos, y atacando al teatro de Odessa (donde se supone que estaba el mando zarista). Pero en realidad, el teatro es de otra ciudad (Eisenstein reutiliza unas imágenes ya existentes) y el acorazado que dispara tampoco es el Potemkin (que ya no existía, porque en la realidad el motín fracasó). Y la verja del teatro tampoco es real. Es todo una manipulación mental, que logra la unidad espacio-tiempo.
Sergei Einsenstein

Aqui podréis consultar algo más de información sobre este gran director:
http://www.loscineastas.com/einsenstein.htm

